15 noviembre 2018

Un Plan serio para Aerolíneas y nuestras necesidades de transporte



Un Plan serio para Aerolíneas y nuestras necesidades de transporte

Mi propuesta consiste en desguazar a la compañía y crear otra muy diferente.

No planteo reformarla ni transferir el paquete accionario a privados. Planteo finalizar con su existencia. Vender todos los activos tangibles e intangibles y cancelar todos los pasivos, negociando los contingentes.

Y crear una nueva empresa, con el Estado nacional como accionista fundador. Una empresa que podría llamarse “Aerolínea Federal” o “Esperanza Federal” o de otro modo.

Una empresa con menos aviones, con menos empleados, con un único sindicato y con pluralidad de servicios y de aviones propios y arrendados (con leasing operativo, leasing financiero o con un mero alquiler).

Con aviones de pasajeros, pero también de carga. Con aviones sanitarios, con el propio avión presidencial incluido allí (o los aviones presidenciales). Con aviones para el traslado de deportistas, artistas, personas con discapacidades, etc.

Una herramienta de transporte del siglo XXI.

Para pensarlo, ¿verdad?

Ing. Agr. Luis M. Villa

09 septiembre 2018

Mi respuesta pública a las alevosas difamaciones contra el agro formuladas por la periodista Laura Di Marco


Aclaración inicial

No he visto el programa de Mirtha Legrand de ayer ni tengo previsto flagelarme viéndolo. Sólo he visto y escuchado un breve extracto que resulta más que suficiente para formular estos comentarios a modo de respuesta pública.


Grandes números – Algunas personas que han estado difamándonos

Nuestro país tiene un Producto Bruto Interno (PBI) de unos US$ 550.000 millones (M), si partimos de valores aproximados, previos a la devaluación, el overshooting y la sequía (y obviamente previos a la recesión en ciernes).

Es un ingreso medio anual aproximado de US$ 12.360 para los 44,5 M de habitantes, confirmando que somos un país con un desarrollo intermedio.

El agro (todo lo que ocurre “tranqueras adentro”) contribuye con unos US$ 38.000 M, aproximadamente un 7 % del total.

Este es un número que suelen interpretar y utilizar erróneamente quienes parecen disfrutar con señalamientos hacia el agro basados en verdades a medias.

Pienso en Javier Rodríguez, funcionario de Agricultura en el final del kirchnerismo y hombre del riñón de Axel Kicillof, compañero de él en el CENDA. Rodríguez protagonizó algunos debates con Juan José Llach que confirman la falta de ecuanimidad hacia el agro por parte de muchos investigadores.

Pienso también en la fallecida Norma Giarracca y en su pareja Miguel Teubal, integrantes del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Teubal es Investigador Superior del CONICET. Sólo aproximadamente el 1 % de los más de 10.000 Investigadores revisten la condición máxima, la de Investigador Superior.

Giarracca siempre se manifestó como profundamente anticapitalista y afirmó que la agricultura industrial es “imperialista y excluyente” (sic). Es importante leer lo que ellos han publicado sobre la 125, es muy aleccionador.

También leer sus tuits y retuits. Por ejemplo, como ya he retuiteado hoy domingo 09/09, aquel en el que Giarraca dijo que General Deheza era “una ciudad atravesada por el agronegocio y con un olor pestilente” (sic).

En Twitter he citado ya a Hernán Giardini, de Greenpeace. A él también le gusta utilizar el término sojero como un insulto. Repite, como muchos ambientalistas, que hemos deforestado 70 M de hectáreas, lo cual es un dato alevosamente falso.

De este tipo de seudointelectuales y activistas es que han estado nutriéndose periodistas como Laura Di Marco, nuesto Reynaldo Sietecase (nuestro por rosarino, visto desde mi perspectiva) y María O'Donnell.

Pero también hay investigadores con formación biológica que están en contra del agro con argumentos insólitos. Por caso, la semana y también por Twitter, Ernesto Resnik (Biólogo molecular) me dijo “el campo ha sido, lamentablemente, parte de la cultura de corrupción, evasión, precariedad laboral y desfinanciación del Estado con su oportunista 'informalidad'” (sic).

Y también me dijo “el campo argentino evade impuestos como ninguno, el campo argentino es el único en el mundo que roba patentes y royalties y perjudica el desarrollo tecnológico del mismo campo” (sic).

Volviendo a los números, del total de nuestro PBI, 7 % lo aporta el agro hasta la tranquera, aproximadamente un 17 % la industria (tuvo un pico a mediados de los ´70 y luego no paró de caer) y el resto son servicios. Dentro de la industria, la agroindustria ppmte dicha (alimentos, bebidas y tabaco) es el 30 %, la madera es el 1 % y textil y curtiembres son el 8 %; con lo que agroindustria en un sentido amplio es casi un 40 % de la industria.

El Producto Bruto Mundial es de unos US$ 80 Trillones (Tr, trillones sajones, millón de millones o 10 a la 12).  El agro hasta la tranquera es US$ 3,5 Tr, la industria es 22,5 y el resto son servicios. De los 22,5 de industria, 5 son agroindustria en sentido amplio.

Hay países en los que la agroindustria es unas 13 veces el agro (EE.UU.) o unas 80 veces (Países Bajos). Mientras, el promedio mundial es 1,5 veces y en el caso nuestro ni siquiera llegamos a eso.

Esto puede verse como un problema o como una solución, una forma de progreso sostenido (el vaso está parcialmente lleno, hay mucho por hacer).

Nuestro costo logístico es gigantesco, de 27 % del PBI (hemos descendido en el LPI, el índice relativo que elabora el Banco Mundial). En Chile es 18 % aproximadamente y como promedio en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es 9 %.

Bajar en un tercio nuestro costo logístico y asignar algo más de la mitad de ese ahorro a mejorar el ingreso de las familias, significaría unos US$ 250 mensuales para cada una de las 11,5 M de familias que habitan el país.

Lograrlo requiere dedicar anualmente a infraestructura no menos de 7 puntos del PBI durante un par de décadas, con distintos mecanismos. La Participación Público Privada es uno imprescindible.

De nuestro PBI, 75 % se destina a consumo, 10 puntos a mantener la infraestructura existente y sólo 15 a ahorro / inversión.

Nuestra estrategia debería ser pasar a exportar unos US$ 150 ó 180.000 M de agro, aunque el valor por tonelada no supere los US$ 600. A partir de allí, avanzar en el agregado de valor. Esto requiere una economía mucho más grande, con inversiones anuales duplicando como mínimo a las actuales.

Hoy somos una economía cerrada, que apenas exporta US$ 1.500 / hab / año contra 20.000 de Alemania (a lo que hay que sumar lo que generan las empresas alemanas fuera de su país).



Breve conclusión

Es imposible crecer y desarrollarnos con otra estrategia que no sea esta, mucho crecimiento del agro y de la agroindutria, mucha mejora en la productividad, la innovación y la logística.

En todos esos temas no hemos tenido hasta ahora el lobby que asegura Di Marco, sino todo lo contrario.

Debemos diluir el enorme costo fijo diario que implica “levantar la persiana” en nuestro querido país.

No sobra gente, al contario. Faltan 6 M de empleos de calidad, la enorme mayoría en el sector privado y con una distribución territorial acorde.

Si algo quiere hacer el sector agropecuario es invertir y reinvertir en el país y ayudar al crecimiento y al desarrollo nacional.

Ing. Agr. Luis M. Villa
AGRO&FINANZAS

Algunos derechos reservados


02 julio 2018

¿Cual es la tasa de interés real de una LEBAC?

En el mercado secundario la primera letra con vencimiento mayor a 100 días es la que se cancelará en la segunda quincena de octubre (dentro de 107 días contados desde hoy 02/julio/2018).

A media rueda del día de hoy, la Tasa Efectiva Anual (TEA) de esa Lebac era 58,92 %, porque la Tasa nominal anual (TNA) era 49,62 %.

19 septiembre 2017

Comentarios propios a partir de algunos párrafos del artículo “Carne sin vacas” (1ª parte)

Comentarios propios a partir de algunos párrafos del artículo “Carne sin vacas” (1ª parte)

El artículo puede leerse en:




El contexto
El conjunto de todas las producciones ganaderas del mundo ocupa un 25 % de la superficie terrestre libre de hielos permanentes, unas 3.400 millones de hectáreas (M ha), y consume además aproximadamente el 50 % de los granos producidos (fundamentalmente destinados a producir leche y carnes bovina, porcina y aviar).

Como contrapartida, la ganadería brinda sustento a más de 1.000 M de personas. En el mundo, la ganadería es proveedora de fuerza de tracción, leche, lana, carne, grasa, cuero y estiércol. Este último se utiliza como fertilizante, material para la construcción de viviendas y fuente de calor. Aproximadamente un 40 % del ganado del mundo cumple un rol social clave.

La ganadería en su conjunto, todas las producciones excepto la acuícola, representa el 40 % del producto bruto agrícola mundial, lo que configura una gran contribución a la seguridad alimentaria y nutricional (SAN).

A lo largo de los últimos 30 años, la ganadería viene siendo sujeto de críticas crecientes, varias de ellas no fundamentadas adecuadamente o ni siquiera fundamentadas.

Se la acusa de ser un factor importante en los cambios en la composición de la atmósfera y en el aumento de la temperatura del aire, de emplear excesivas cantidades de agua y de incidir en la producción de lluvia ácida. También se la responsabiliza en muchos casos por la degradación de humedales y la eutrofización de cursos o espejos de agua, por causar compactación de suelos, impedir la recarga normal de acuíferos y/o contaminarlos y provocar pérdidas de biodiversidad.

En fecha reciente se han publicado trabajos que consideran a la agricultura en general y a la ganadería en particular como uno de las principales fuentes de generación de material particulado secundario, que afecta a la calidad del aire que respiramos (1).

En nuestro país la percepción generalizada de la actividad ganadera no es mala respecto de su impacto en el ambiente, si bien las organizaciones ecologistas más importantes consideran que el avance de la frontera agropecuaria es uno de los 2 principales problemas ambientales del país, y que se debe no sólo a la agricultura sino en parte a la ganadería (el otro sería el Cambio climático).

Por otro lado, en el exterior hay señalamientos e imputaciones muy serias respecto de “la ganadería sudamericana”.

Este escrito es apenas un muy somero análisis sobre esas situaciones, tanto las objetivas como las percepciones de nuestros clientes actuales y potenciales y de grupos u organizaciones con opiniones de peso, tanto nacionales como del exterior.

También intenta presentar elementos que deberían necesariamente incorporarse a una estrategia nacional de desarrollo ganadero, como por ejemplo los argumentos principales del manejo de objeciones.

Por huella de carbono se entiende habitualmente al saldo de carbono liberado por una determinada actividad, producción, región o empresa, bien sea expresado por unidad de tiempo, bien sea expresado por unidad producida.

El Panel Científico Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) recopila información publicada y emite informes periódicos. El informe AR5 WGIII (Fifth Assessment Report, Working Group III) contiene, como es habitual, un resumen con recomendaciones para los legisladores, los decisores y formuladores de políticas (SPM, Summary for Policymakers).

El SPM, de abril de 2014, confirma un pronóstico conocido y alentador para la ganadería y el agro en general, en términos comparativos.

Muestra como estima la comunidad científica y técnica la evolución de las emisiones de gases con efecto invernadero debido a la actividad humana. El informe, como es habitual, agrupa a las emisiones no naturales en 1) las emisiones por la generación de electricidad y calor, 2) las de la agricultura, 3) las que generan las viviendas, 4) las que generan todas las formas de uso de energía no incluidas en otro apartado, 5) las de la actividad industrial y 6) las del transporte.

En las emisiones de la agricultura se incluyen todas las causas y todos los gases. Vale decir, entre otras, se consideran las emisiones de CO2 derivadas de la deforestación y del consumo de la materia orgánica de los suelos con agricultura y con pastizales pastoreados, las de N2O por el uso de fertilizantes, y las emisiones de CH4 tanto por parte del ganado rumiante y monogástrico como durante el manejo de efluentes.

Según este informe, comparando el 2040 con la actualidad (son estimaciones a 2030-2050), van a duplicarse las emisiones por generación de electricidad y calor, viviendas y transporte; las emisiones de la agricultura van a disminuir a la mitad (ya han estado disminuyendo en los últimos 20 años); las que generan las formas de uso de energía no incluidas en otro apartado van a triplicarse y las de la actividad industrial van a incrementarse 2,5 veces.

Perderá ponderación la incidencia de toda la actividad humana en la agricultura, bajando desde el 24 % al 6 ó 7 % del total. Es razonable suponer que no habrá presiones excesivas hacia la actividad ganadera para que modifique su impacto en la emisión de gases, más allá de que esa disminución ocurre toda vez que los rodeos se vuelven más productivos. Además, aún considerando que toda la degradación de pastizales se debe a la ganadería, ésta es siempre sólo una fracción del impacto global de la agricultura.

Lo anterior es en referencia al impacto de las actividades agrícolas en el Cambio climático, entendiendo al mismo según la definición del IPCC, esto es todo cambio en el promedio y/o en la dispersión de cualquier variable climática (no sólo la temperatura del aire), tanto debido a causas naturales como eventualmente a la acción humana.




Fuentes de emisión por causas humanas. Ponderación actual y proyectada.
(elaboración propia, en bases a los datos publicados por el IPCC en sus informes AR5 WGIII SPM y AR5 WGIII Final draft postplenary Technical summary; ítems en inglés, como figuran en el informe)



Los últimos 100 M de años han estado dominados por la fotosíntesis. Antes de eso el CO2 atmosférico osciló mayormente entre las 1.000 y 4.000 ppm, mientras que ahora está presente sólo en 400 ppm (más allá de que ha aumentado desde el inicio de la Revolución industrial y el fin de la llamada Mini Era del Hielo, cuando se encontraba en 280 ppm, a mediados del siglo XIX).

Hace 50 M de años surgieron los rumiantes, y han resultado ser claves en la evolución y equilibrio del planeta, por su capacidad para degradar la celulosa. Conviene recordar que actualmente casi la totalidad de los rumiantes del mundo son especies e individuos domesticados, poco capacitados para la vida libre. La celulosa es el azúcar estructural más abundante del planeta (85 % del total). Aún hoy no existe una forma eficiente, diseñada por el hombre, que permita degradarla.

Como bien cita P J van Soest (por caso, en sus libros Nutrición de rumiantes y Ecología nutricional de rumiantes), en 20 años la atmósfera quedaría sin el CO2 necesario para la fotosíntesis si faltaran los rumiantes para degradar la celulosa (el O2 se volvería menos abundante).

Este factor clave del equilibrio planetario es poco conocido y difundido fuera del ámbito académico y es claramente una externalidad positiva (aunque por sí solo no justifica necesariamente que contemos con 1.500 M de rumiantes mayores consumiendo y usando tantos recursos).

Nuestros ancestros homínidos comenzaron a alimentarse con carne hace 1,5 M de años, aprovechando la carroña de grandes animales. Hace unos 750 mil años comenzaron a cazar, sin herramientas, arreando a grandes herbívoros hacia acantilados u otras alturas.

Luego comenzaron a cazar con sus propias armas, hace unos 250 mil años, tal vez más. Descubrieron el fuego, lo que volvió a la carne más palatable y digerible.

Todo esto ayudó a la socialización, al desarrollo del lenguaje e influyó en nuestro desarrollo corporal. La longitud de nuestro intestino es la mitad de la que exige una dieta únicamente herbívora. Nuestro cerebro se vio claramente beneficiado.

La ingesta de carne disminuyó con el desarrollo de la agricultura, llegando a valores mínimos hacia finales de la era preindustrial, pero luego recuperó e incluso superó los niveles anteriores.

Un individuo es ovolactopiscivegetariano cuando consume huevos, leche y sus derivados y pescado, aunque no carnes rojas. En los países desarrollados, la población ovolactopiscivegetariana ha venido descendiendo y es aproximadamente un 4 % del total, siendo que había proyecciones que preveían más de un 7 % para este decenio. La población que ha persistido en esa dieta por más de 10 años es sólo el 1 %, mientras que el veganismo estricto es sólo el 0,2 %.

Existen sustitutos para la carne, entre los que hay que considerar a la carne artificial y a las proteínas vegetales industrializadas de modo de asemejar su forma, cocción y sabor a las características de la carne verdadera. Es casi imposible que todos esos sustitutos influyan en la moderación del consumo de carne bovina, porcina y aviar.

La perspectiva es la contraria, un incremento poco manejable de la demanda mundial de carnes, que obligue a considerar restricciones nuevas, vía precios, regulaciones, barreras, etc (en algunos aspectos, el punto de partida de Vaclav Smil).

Si bien los impactos de la ganadería están en ciertos casos exageradamente evaluados, debe tenerse en cuenta que la demanda de carnes porcina, aviar y bovina sumadas podría pasar de las actuales 270 a unas 470 M Tn en 2050 y ello sin duda es un valor muy alto.

En esto influye notablemente el gran avance de la urbanización mundial. Según la ONU, en 1950 había 725 M de personas viviendo en ciudades (conglomerados mayores a 300.000 habitantes). Esa cifra ascendió a 3.900 M en 2010 y estaría superando los 6.000 M hacia 2050.

No es factible suponer que la demanda vaya a morigerarse sólo por aumentos importantes en los precios promedio de la carne bovina ni de las demás carnes. En varios países desarrollados el gasto promedio de los hogares dedicado a alimentos disminuyó a menos del 10 % de los ingresos familiares, pero en China aún hoy es mayor a 25 % (la situación es más dura en Pakistán, Nigeria y otros países muy poblados).



Lo que sigue, como un ejercicio, es un listado de las objeciones mencionadas y de los argumentos que deberíamos tener en cuenta para hacer una oposición correcta sobre las mismas. En algún caso son argumentos que incluyen promesas, por lo que luego deberían cumplirse, implementándolas de diversas formas. En otros casos hay referencias a marcos normativos, los que pueden impulsarse desde el sector, pero claramente dependen de los poderes Ejecutivos y Legislativos, a menos que pueda recurrirse a situaciones de autoregulación.


Objeción
-      Emisión de gases con efecto invernadero.

Argumento/s
-      Lo dicho respecto de la evolución proporcional de las emisiones antropogénicas a nivel mundial.

-      Nuestra ganadería tiene una eficiencia de stock que como mínimo es 50 % superior al promedio mundial, por lo que debemos suponer que hay errores en la 3ª Comunicación nacional sobre el inventario de gases que están emitiéndose en el país (de 2015).

-      Queremos mejorar nuestra tasa de preñez y así bajar la intensidad de emisión de gases (gases emitidos por unidad producida).

-      Queremos continuar con la mejora en las dietas, factor clave para la disminución absoluta y relativa de las emisiones de metano.

-      No prevemos una expansión significativa del stock, ni avances en la superficie empleada, ni avances sobre áreas de bosques valiosos o corredores riparios.

-      La cantidad de metano parecería estar en un plateau en la atmósfera.

-      Nuestra huella de carbono es estructuralmente baja, porque si bien hemos intensificado la producción, recurrimos a pocos insumos, que producimos en general local y cercanamente.

-      Nuestras exportaciones son relativamente bajas, y viajan mayormente por barcos.

-      Queremos mejorar nuestro manejo de pastizales, secuestrando carbono, pero sabiendo que partimos de un uso razonable, muy superior al de muchos países importantes en producción ganadera.

-      Nuestra producción de óxido nitroso es aproximadamente la mitad de la estimada por defecto por el IPCC.


Objeción
-      Emisión de contaminantes finos del aire, precursores de material particulado nocivo.



Argumento/s
-      La agricultura a través del exceso y mal uso de la fertilización nitrogenada, y la ganadería intensiva cuando hay un mal manejo de efluentes, generan partículas que luego se combinan con otras para formar aerosoles peligrosos (PM menor a 2,5 micrones). Pero esto se da sólo en casos de gran densidad de vehículos diesel en mal estado o por la generación de electricidad en centrales térmicas que funcionan a carbón y que no son de última generación. No fertilizamos con nitrógeno de manera ineficiente, no lo hacemos en exceso sino todo lo contrario, gestionamos razonablemente bien el estiércol, propugnamos un mayor control de vehículos a gasoil, no tenemos centrales térmicas a carbón.


Objeción
-      Uso de excesivas cantidades de agua.

Argumento/s
-      La huella hídrica bien medida de nuestros procesos es muy eficiente. Casi no recurrimos al riego, basamos nuestro uso en la disponibilidad de agua verde y azul excedentarias, en la mayoría de los casos.


Objeción
-      Generación de lluvia ácida.

Argumento/s
-      La acidez y el contenido de azufre de nuestras precipitaciones ha estado bajando en al menos las últimas 2 décadas.


Objeción
-      Alteración de humedales.

Argumento/s
-      Buena parte de la actividad se desarrolla fuera de humedales. Vemos como un riesgo el proyecto de ley que impulsa el gobierno, que pretende legislar sobre unas 80 M ha, todo lo cual configura un claro exceso y carece de solidez técnica.


Objeción
-      Eutrofización de cursos o espejos de agua, compactación de suelos, alteración en la recarga normal de acuíferos, contaminación de acuíferos con nitratos.

Argumento/s
-      Nuestra densidad ganadera es baja, lo que asociado al bajo uso de fertilizantes nitrogenados hace que no generemos impactos negativos de ese tipo, excepto el incremento de nitratos en napas superficiales, sobre las que una política de ordenamiento territorial que propugnamos es la clave para revertir la situación.




Objeción
-      Pérdidas de biodiversidad.

Argumento/s
-      Sólo 2 % del territorio nacional concentra más del 50 % de nuestra biodiversidad. Esto, junto con un Plan de uso del suelo, corredores biológicos, reformulaciones a la ley de bosques y un reordenamiento territorial permitirá no sólo no perjudicar sino también ayudar a mantener y vigorizar nuestra biodiversidad.



(1)

Considerando contaminantes primarios y secundarios del aire, debemos mencionar al ozono (O3, el contaminante secundario más peligroso), al monóxido de carbono (CO), a los óxidos de nitrógeno (genéricamente abreviados NOx, precursor principal del O3), al material particulado (abreviado PM tanto en español como en inglés) que es tanto primario como secundario, al dióxido de azufre (SO2) y al plomo.


De los 6 contaminantes, muy probablemente O3 y PM sean los más peligrosos. Dentro de PM, muchos países distinguen en sus regulaciones entre partículas >10 micrones (que sólo llegan al tramo inicial de nuestro tracto respiratorio), partículas de 2,5 a 10 micrones (que superan las fosas nasales y llegan a los pulmones) y partículas <2,5 micrones (que no sólo llegan a los pulmones sino que alcanzan los alvéolos y luego el torrente sanguíneo). La agricultura en general y la ganadería en particular colaboran en la generación de las partículas más pequeñas, las más peligrosas.



Continuará

Ing. Agr. Luis M. Villa
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