16 septiembre 2015

Inundaciones parte II – Suelos – Dinámica del agua en los suelos



Inundaciones parte II – Suelos – Dinámica del agua en los suelos
Definición de suelo. Es aquella fracción de la superficie terrestre con capacidad para soportar el crecimiento de plantas y/o con diferenciación en capas superpuestas (llamadas horizontes) producto de la meteorización del material original (última definición del USDA, de 2006, cambiando respecto de la anterior lo referido a la doble condición, que deja de ser requerida, de allí la incorporación de “y/o”).

Lo anterior es la definición edafológica de suelos. La ingeniería civil tiene una definición y unos objetivos diferentes.

Los suelos están formados mayoritariamente por material inorgánico, sobre todo arena, limo y arcilla.

Arena es aquella fracción con tamaños mayores a 50 micrones pero siempre menores a 2 mm, sólo observables a simple vista cuando están cerca del valor máximo. El limo y la arcilla son fracciones microscópicas. El limo tiene tamaños que van desde los 2 hasta los 50 micrones (50 micrones es el límite que usan varios países, entre ellos el nuestro); la arcilla es la fracción con tamaño siempre menor a 2 micrones. Puede haber fracciones inorgánicas mayores a 2 mm, observables a simple vista (grava, de 2 a 20 mm) e incluso mayores a 20 mm (piedras).

Hay también una fracción minoritaria de materia orgánica (generalmente 1,5 a 5 % de los sólidos totales).

Un coloide es una mezcla donde el tamaño de partícula de la fracción minoritaria es intermedio entre una suspensión y una solución. Los coloides se comportan de manera diferente que las soluciones y las suspensiones.

En los suelos hay un coloide de gran importancia (hay otros), es el complejo que forman las arcillas y cierta materia orgánica (el complejo arcillo-húmico). Y hay una solución de gran importancia también, en la que el agua presente disuelve sustancias que sirven de nutrientes para las raíces presentes (la solución del suelo). El complejo arcillo-húmico y la solución del suelo están en constante interacción. Los equilibrios y desequilibrios están motorizados por varios factores, entre los que se destaca el contenido de agua del suelo.

El limo no forma parte del complejo coloidal del suelo.


Textura del suelo. Es la condición dada por las proporciones de arena, limo y arcilla. Influye en la capacidad de retención de agua. También influye en la porosidad del suelo (en buena medida la define aunque el manejo puede influir positiva o negativamente en el stock, tamaño y forma de los poros).

La textura está referida a cada uno de los horizontes de un perfil, con énfasis en los primeros 100 cm de profundidad.  Se trata de una condición que no puede modificarse en planteos extensivos y que no varía en el tiempo salvo un proceso erosivo, una decapitación del horizonte superior o una labranza profunda que mezcle horizontes (al decir que no varía en el tiempo, debe entenderse que se habla de los tiempos de la producción agropecuaria, no de tiempos geológicos).

El famoso triángulo textural del USDA permite ubicar las proporciones de las diferentes texturas.

En superficie, un suelo llamado franco (loam en inglés) tiene 30-50 % de limo (típicamente tiene 40 % de limo, 40 % de arena y 20 % de arcilla). También en superficie, un suelo típico de la pampa húmeda es franco limoso (silt loam soil) y tiene aproximadamente 70 % de limo, 10 % de arena y 20 % de arcilla. También en superficie, un suelo típico de nuestra región semiárida es franco arenoso (sandy loam soil) y tiene aproximadamente 20 % de limo, 70 % de arena y 10 % de arcilla.

El segundo horizonte, subsuperficial, es llamado horizonte B en muchos perfiles. Cuando posee mucha arcilla, aproximadamente 35-40 %, es llamado horizonte Bt (t de textural). Es muy frecuente en nuestra región pampeana.

La gran mayoría de los suelos de las cuencas o zonas anegadas en agosto de este año 2015 son argiudoles (Molisoles) con textura franco limosa en superficie (65-70 % de limo) y un horizonte Bt potente, con aproximadamente 35 % de arcilla en el perfil, en la zona que va desde los 25 ó 30 hasta los 90 ó 100 cm de profundidad. Esto, en referencia a todas las zonas excepto la cuenca del Salado, vale decir Sanford en la provincia de Santa Fe (donde el problema fue y es más hidráulico que agronómico) y Luján y otras localidades en la provincia de Buenos Aires.

En la cuenca del Salado hay hapludoles y natracuoles, que también son Molisoles. Los hapludoles no tienen horizonte B sino un horizonte subsuperficial de transición AC, sin importantes contenidos de arcilla. Los natracuoles sí tienen un horizonte Bt, aunque menos potente que los perfiles argiudoles. No obstante, se trata de una cuenca de millones de hectáreas versus miles de hectáreas de los casos previamente mencionados (luego volveré sobre esto).

[En la provincia de Buenos Aires, de 30 M ha, más de 24 ó 25 M son Molisoles. De esos, casi 10 M son argiudoles, otro tanto hapludoles y unos 7 ú 8 M son natracuoles (casi no hay natralboles, el resto para completar las 24 ó 25 M son Ustoles)]


Contenido de agua de un suelo, su medición. A medida que el contenido de agua aumenta, disminuye la tensión con que algunas moléculas de agua son retenidas por las partículas sólidas. La tensión, al igual que la presión, mide fuerza por unidad de superficie. En el caso de la tensión, es fuerza soportada, mientras que en la presión es fuerza ejercida (la tensión se expresa matemáticamente con signo negativo).

En suelos a veces sigue utilizándose a la Atmósfera (Atm) como unidad de tensión, aunque la unidad convenida en el Sistema internacional es el Pascal (en suelos se usa su múltiplo 1.000 veces mayor, el kPa). Cuando un suelo está muy seco y la tensión soportada por el agua más libre es de -1.500 kPa (ó -15 Atm), se dice que ese suelo está en su Punto de marchitez permanente (PMP). Obviamente lo que está en marchitez son las plantas, no el suelo. Cuando la tensión sobre el agua más libre es de -33 kPa (ó -0,33 Atm), se dice que ese suelo está a Capacidad de campo (CC). A la diferencia de contenidos de agua entre CC y PMP se la llama Agua útil.


Estructura y porosidad del suelo. Por estructura se entiende el ordenamiento, la agregación física de las partículas y su estabilidad en el tiempo. Las estructuras subangulares, esponjosas o columnares facilitan el flujo del agua hacia la profundidad y el intercambio de gases entre el perfil del suelo y la atmósfera, beneficiando a los cultivos y permitiendo un mejor aprovechamiento del agua. En sentido inverso actúan las estructuras masivas, migajosas, con desarrollo mayoritariamente horizontal.

Se conviene que, en promedio, la densidad real de los suelos es muy similar a la del cuarzo, esto es 2,65 gr / cc. En tanto, la densidad aparente (la densidad del suelo seco, tal cual, con su espacio poroso) es un valor variable según la textura y el manejo. Se ubica en torno a 1,35 gr / cc para el caso de un horizonte superficial franco limoso razonablemente bien manejado, aunque el valor mencionado es sólo orientativo. En la mayoría de nuestras situaciones, un suelo con problemas de manejo ve aumentada su densidad aparente.

La sola comparación entre los valores de densidad real y aparente, permite deducir que del volumen de un suelo tal cual, los sólidos ocupan aproximadamente la mitad; mientras que la otra mitad la ocupan el aire, o el agua o alguna combinación de ambos.

Los poros que tienen un tamaño mayor a 30 micrones se denominan macroporos.

Cuando los macroporos tienen 30 a 90 micrones permiten un drenaje intermedio, ni lento ni rápido (en promedio, el agua es retenida allí a un valor de -10 kPa). Hay macroporos de tamaños mucho mayores, 1 a 3 mm por ejemplo, que carecen de la capacidad para retener agua.

Cuando tienen 0,2 a 30 micrones, son mesoporos. Permiten un drenaje lento cuando tienen de 10 a 30 micrones (en promedio, el agua es retenida allí a un valor de -33 kPa, esto es la CC). Cuando tienen de 0,2 a 10 micrones, no habiendo consumo (también llamado uso consuntivo) ni evaporación, retienen el agua durante meses, “venciendo” a la gravedad durante ese lapso tan largo (es agua que en parte las raíces pueden aprovechar; las tensiones van de -33 a -1.500 kPa, es decir desde CC hasta PMP).

Cuando tienen menos de 0,2 micrones son microporos. El agua allí retenida no está disponible. La tensión es de -1.500 kPa o mayor aún.

Los conceptos de CC y PMP tienen casi un siglo (son de 1927). Son de escasa utilidad en la práctica en planteos productivos que aspiran a altos rendimientos. Son algo más aptos para la pedología (estudio básico de los suelos) que para la edafología (estudio aplicado de los suelos, en función de lograr mejores cultivos).

Para las condiciones y cultivos de la región pampeana es razonable fijar como límites a -10 kPa y -200 kPa (y no a -33 kPa y -1.500 kPa). No obstante, la CC sigue siendo una referencia para ciertas situaciones.

Hablando volumétrica y aproximadamente, en un suelo a CC la mitad del volumen la representan los sólidos (arena, limo, arcilla, grava, materia orgánica), una cuarta parte la representa el agua líquida presente y una cuarta parte los gases presentes (el llamado aire del suelo o atmósfera del suelo, con una composición similar a la atmósfera terrestre en tanto haya intercambios entre el perfil y el aire atmosférico).

Estando un suelo en CC, las raíces pueden respirar, incluso en suelos con problemas de manejo.

Un suelo está saturado cuando la totalidad del espacio poroso está ocupado por agua. El agua es 1.000 veces más densa que el aire y obviamente lo desplaza (puede quedar algo de aire atrapado).

En un suelo argiudol saturado, con buena estructura, bien manejado, no habiendo nuevos ingresos de agua al perfil, en aproximadamente 2 días el drenaje permite pasar de esa situación a CC. Las raíces vuelven a respirar (la mayoría de los cultivos en casi todos los casos no se ve afectado por la ausencia de oxígeno disponible para las raíces durante ese lapso de aproximadamente 48 hs). En cambio, en un suelo saturado sin buena estructura, no habiendo nuevos ingresos de agua, se necesitan 7-10 días para recuperar la disponibilidad de oxígeno para las raíces allí presentes. Hay daño fisiológico y económico.

La capacidad de infiltración de un suelo es la intensidad máxima de ingreso de agua que dicho suelo puede recibir. Puede tratarse de agua de lluvia, agua proveniente de escurrimientos de zonas más altas, agua de encharcamientos anteriores, agua proveniente del derretimiento de nieve, agua de riego por inundación, por aspersión y por goteo, incluso subterráneo.

La conductividad hidráulica es la capacidad de un suelo para permitir el avance en profundidad del agua presente en su perfil.

La capacidad de infiltración se pone de manifiesto sólo cuando hay ingreso de agua. La conductividad es una cualidad que se manifiesta de manera permanente. 

La capacidad de infiltración (o tasa de infiltración según Richards y Daniel Hillel) es máxima en un comienzo (sobre todo los primeros 10 ó 15 minutos) y luego decrece asintóticamente hasta llegar a un valor estable, la capacidad o tasa de infiltración básica. Por eso es mejor que llueva intensamente sólo al comienzo, a diferencia de lo que pueda intuirse.

La conductividad hidráulica es máxima cuando un suelo está saturado, y va decreciendo entre saturación y CC. Por ejemplo, un horizonte superficial franco limoso drena (“conduce”) 20 mm / hora cuando está saturado y 0,2 mm / hora a CC. Un horizonte Bt drena 6 mm / hora cuando está saturado y 0,06 mm / hora a CC. Para calcular el total drenado desde una condición a otra hay que estimar una conductividad promedio y multiplicar esa cantidad por la cantidad de horas transcurridas (matemáticamente hay que integrar la función desde una situación a la otra). Y esto hay que hacerlo para el horizonte con menor conductividad (el horizonte Bt en los perfiles de los argiudoles). Estimando que esa conductividad promedio sea de 2 mm / hora, asumiendo que transcurren 3 días sin lluvias, se habrán drenado 144 mm en ese lapso, lo cual es bueno para las raíces y también permite que el suelo actúe como una esponja, ante nuevas lluvias.

Asimismo, la capacidad o tasa de infiltración básica en la práctica puede estimarse muy certeramente como el valor de la conductividad hidráulica saturada del horizonte de menor conductividad. Un argiudol con Bt potente tiene aproximadamente una infiltración básica de unos 6 mm / hora y una conductividad hidráulica promedio de 2 días posteriores a su saturación de unos 2 mm / hora.

Todo lo descripto puede estar influenciado por la presencia de napas y por fenómenos de capilaridad. 

Los conceptos anteriores deben servir para explicar qué ocurre en la práctica con las lluvias, el ingreso de agua al suelo, el movimiento del agua dentro del perfil del suelo y la relación de todo lo anterior con el fenómeno que nos ocupa, el de las inundaciones. Tema que trataré en la próxima entrega, con ejemplos numéricos concretos.

Aquí se aplica muy bien aquello que dice “si no lo sabe explicar es porque no lo sabe”.


En la próxima entrega:
Inundaciones parte III – Cambio climático - ¿Cambió la intensidad de nuestras lluvias?


Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

08 septiembre 2015

Inundaciones parte I – Comentarios iniciales



Inundaciones parte I – Comentarios iniciales
Subdesarrollo. Una sociedad puede ser considerada subdesarrollada cuando quienes no pertenecen a ella comprenden mejor sus problemas, en comparación con los naturales del lugar. Se aplica bien a nuestra sociedad argentina. Más aún, se aplica muy bien a nuestra dirigencia.

Las dramáticas inundaciones recurrentes son un caso que confirma nuestra pobre condición respecto del desarrollo.

El agua no espera, no se corrompe, no negocia. Por eso desnuda la mediocridad e improvisación de nuestros dirigentes y de buena parte de la sociedad, ambos en buena medida carentes de honestidad intelectual y de contacto con la realidad.

Somos también una sociedad fallida y decadente. ¿Cuál puede ser la buena noticia respecto de esto? Podemos dejar de ser subdesarrollados de un momento a otro, cambiando lo más difícil, la mentalidad y la actitud.

Todas las soluciones están a la vuelta de la esquina. En esta serie de escritos cortos hablo de las inundaciones, pero en realidad hablo de nosotros, tomando al drama de las inundaciones como un estudio de caso.


Sequía vs. inundación, daños en uno y otro caso. Una sequía promedio causa un daño económico que es aproximadamente el triple del daño de una inundación promedio. Pero una inundación cuesta vidas, destruye bienes y genera daños sicológicos.

Si al resolver problemas de inundación estamos resolviendo en cierta medida problemas de sequía, las inversiones a realizar pueden ser mayores y/o el repago de las mismas puede concretarse más rápidamente.

A lo largo de estas entregas comentaré aspectos agronómicos, hidráulicos, hidrológicos, urbanísticos, legales y ambientales. Hay también negociaciones en marcha de índole supra nacional. En parte se mencionarán, porque están vinculadas al asunto.




Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

05 agosto 2015

Escribí esto sobre el hambre hace 13 años




Escribí esto sobre el hambre y la desnutrición en enero de 2002, entre el inicio del corralito, el 3 de diciembre de 2001, y el inicio del corralón, el 2 de febrero de 2002.

Cuando nombro al Grupo Sophia y sus iniciativas equivocadas, estoy refiriéndome a Horacio Rodríguez Larreta y lo que luego fue El hambre más urgente, una iniciativa de muy mala calidad.

Cuando hablo de la representante del Banco Mundial, me refiero a Myrna Alexander, sobre la que volveré en un próximo escrito.

Hay también una referencia al Indec de entonces, que sobreestimaba ciertos costos, a diferencia del Indec actual.

Las referencias a la soja se deben al disparatado plan de Chiche Duhalde y Chichí Doga (Chiche y Chichí).

Citándome, Adrián Paenza (a quien conozco desde hace casi 30 años) leyó los datos principales en tv abierta un domingo de ese verano tan duro. Era la época en que, aún con limitaciones, los problemas se podían analizar, sin fanatismos.

El Economista publicó mi trabajo completo en septiembre de 2002.

En un próximo escrito, mis reflexiones y comentarios. Lo que sigue, textual el escrito de entonces.


 
EL HAMBRE EN LA ARGENTINA – SOLUCIONES
ALGUNOS DATOS IMPORTANTES
·         si tomamos datos del año pasado, cuando ya la pobreza y la indigencia eran muy significativas, consumíamos más de 200 litros de lácteos / persona / año (BRASIL 110; AMÉRICA LATINA 90; CHINA 7). La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que 150-160 son un valor satisfactorio (los casi 210 litros son un promedio, lamentablemente hay muchos chicos en la Argentina que no toman leche). Asimismo, consumíamos más de 65 Kg. de carne bovina -segundos en el mundo, después de URUGUAY-; más de 20 litros de aceite y bastante más de 50 Kg. de harina.

·         siendo productores, consumimos menos de 6 Kg. de arroz / persona / año (BRASIL + de 45; CHINA + de 90). El gasto en arroz no alcanza al 3 % del total de la canasta de alimentos y bebidas.

·         siendo uno de los pocos productores en el mundo, consumimos menos de 0,5 Kg. de poroto negro (BRASIL y MÉJICO + de 15). Asimismo, nuestro consumo de legumbres en general es mucho más bajo que el de la mayoría de los países con desarrollo intermedio.

·         gastamos más dinero en chocolates y chicles que en arroz.

·         aunque declinante, tenemos un nivel educativo que aún es aceptable.

·         aún con problemas importantes, la vivienda y la salud así como los servicios esenciales son significativamente superiores a los de los países más pobres del planeta.

·         un 15-20 % de nuestra población sufre graves problemas para obtener agua segura.




PRODUCCIÓN DE ARROZ EN NUESTRO PAÍS
En los últimos 3 ó 4 años de convertibilidad, los arroceros atravesaron una situación de total colapso. Las relaciones insumo-producto empeoraron 4-6 veces, y aún más. Sobre el final de la convertibilidad se necesitaba 4 veces más arroz que una década atrás para comprar un insumo básico como es el gasoil. Para inicios de la campaña 2001-2002 se necesitaban 500 kilos de arroz para comprar 100 litros de gasoil. Hoy se está produciendo menos de la mitad del volumen de hace 4-5 años.

Con el nuevo escenario de devaluación, retenciones y aumentos de insumos; la relación mejoró algo, aunque continúa muy lejos de la relación histórica.


LA FAMOSA CUENTA DEL ARROZ
Los argentinos consumimos tan sólo unos 6 Kg. de arroz por persona y por año, como ya se dijo. Solucionando los problemas de rentabilidad, lo cual es posible quitando presión impositiva al gasoil con destino a bombeo de riego en arroceras, -entre otras medidas no menos importantes- se podría y se debería duplicar el volumen producido. Esto permitiría que la franja más vulnerable de nuestra población pueda consumir unos 35-50 Kg. de arroz por persona y por año -según la cantidad de personas beneficiadas; 35 Kg. si son 14 millones de personas y 50 Kg. si son 10 millones-. ¿El costo? Sólo u$s 60 millones para el sector primario y otra cifra similar para la industria y los costos de distribución. Tan solo u$s 120 millones. Esta simple cuenta confirma la abundancia de posibilidades de nuestro querido país -y la incompetencia de nuestros dirigentes-


En nuestro país, mejorar la calidad de la ingesta de los 10 millones más pobres, y además elevarla a 2700 calorías (*) no sólo es un acto de estricta justicia sino que además seguramente elevará el ingreso y la generación de riqueza genuina. Se puede estimar un costo anual de $ 800-1.000 millones -$ pesos; no dólares- vale decir $ 80-100 / persona / año.

[(*) de ese total de 10 millones unos 5-6 millones son indigentes. Los otros están mal nutridos, pero con un exceso de calorías, superando las 2700 calorías que se recomiendan, por exceso de consumos de derivados de la harina de trigo. La ARGENTINA es un país con muchos desnutridos obesos. --------------------------------------------------------------------------]




ÚLTIMAS CONSIDERACIONES DE DIAGNÓSTICO
No pueden dejar de mencionarse los datos de la última encuesta del INDEC. Es absurdo suponer que se necesitan $ 86 / persona / mes para alimentarse; cuando en el interior del país son necesarias cifras mucho menores. De hecho, con ese dinero se pueden comprar 100 Kg. de arroz y cubrir un tercio o más de las necesidades alimentarias de todo un año de adultos y ancianos sanos, así como de adolescentes no deportistas. Es urgente revisar los criterios que emplea el Instituto, dado que la sobrevaloración de un problema no contribuye a su solución. En línea con esta crítica se ubican los comentarios de la representante del BANCO MUNDIAL en el país.

Existen otras ideas que no son prioritarias o directamente equivocadas. Es el caso por ejemplo del Grupo Sophia y de la Fundación Creer y Crecer; quienes propugnan un programa con la construcción de costosísimos "centros de atención". Es evidente que no es la prioridad para un país que cuenta con 23.000 comedores escolares, más de 1.200 comedores de ONG's y un número no determinado pero importante de comedores privados, a los que se le pueden agregar las 700 cocinas de campaña del Ejército a las que alude con frecuencia Ricardo López Murphy.




LO QUE SE DEBE HACER
Debemos enfocarnos en mejorar el acceso de agua potable del 18-20 % de la población que sufre estos problemas y en brindarles rápida y eficaz instrucción, antes que en construcciones e inversiones en infraestructura centralizadas.

Lo que sigue son consideraciones sobre lo que debería hacerse en nuestro país, en función de las urgentes necesidades de nuestra población más pobre, generando además riqueza genuina para distintas producciones agropecuarias.

1.      Respetando la pirámide nutricional, debemos duplicar el consumo de arroz; expresado esto como promedio nacional. En la franja más pobre, por ej. 10 millones de personas, esto supone elevar varias veces el consumo, llevándolo a 50 Kg. por ejemplo. Ese sector debe disminuir su consumo de harinas y derivados. Este elevado consumo es el que explica que nuestra población pobre es mal nutrida y obesa simultáneamente.

2.      Distribuir anualmente el equivalente a 500-750 millones de litros de leche líquida, en la forma de leche en polvo. Esto supone hacer una distribución de unas 75-100 mil toneladas de leche en polvo, cada año. Costo? A 1.300 dólares por tonelada, son tan sólo unos u$s 100 millones -cifra similar a la anterior del arroz-. Este monto de leche comprada por el Estado cambiaría muchísmo la ecuación oferta – demanda de lácteos.

3.      Distribuir poroto negro y otras legumbres, que hoy enfrentan problemas de mercados, de cupos, y de aranceles. Elevar nuestro bajísimo consumo de legumbres, llevándolo a al menos unos 8-10 kilos.

4.      Distribuir algo de dinero extra, por la vía del uso de tarjetas magnéticas tal como se hace en BRASIL y como aquí lo propugna muy inteligentemente la recientemente creada AEA. Con esto se pueden comprar los lácteos perecederos y carne.

5.      Después de haber hecho todo lo anterior, incorporar la soja, tanto el poroto como los productos elaborados; o hacerlo como disparador hasta ajustar todo lo anterior.

No olvidar que la soja tiene un área sembrada de unos 10 millones de hectáreas. No sufre serios problemas de mercados, si bien los tiene. El arroz, en cambio, ocupa sólo 160 mil, es decir el 1,6 % del área de soja. Con la política aquí descripta se logra un magnífico impacto regional, se regresa al área sembrada con arroz de 1997/1998 y se resuelve el alimento base -no puede haber una alimentación en base a soja, sí en base a arroz-.

Al comprar el Estado esos 500-750 millones de litros de leche no sólo resolvemos nutricionalmente las demandas de nuestra masa carenciada, sino que damos un gran paso para resolver el problema de los excedentes lácteos.

Finalmente, con el aporte de legumbres, resolvemos los serios problemas del poroto negro del NOA y brindamos un excelente aporte proteico.


Las soluciones existen. Dadas las enormes potencialidades de nuestro país, las estrategias alimentarias inteligentes resuelven 2 problemas en simultáneo.

Respecto de los métodos de distribución, lo que se debe hacer es distribuir dinero con una tarjeta del tipo "Bolsa Escola" del Gobierno Federal de Brasil. Esto en base a un depurado e inteligente padrón que deberá hacerse en tiempo récord, aprovechando nuestros recursos en IT -information technology-, los voluntariados y la información que pueda extraerse del último censo.

Con todo esto lograremos muy rápidamente elevar la ingesta actual, que se ubicaría en 2.300 calorías por persona y por día, y elevarla a los valores recomendados, 2.700. Lo mismo lograremos hacer con la ingesta de proteínas, increíblemente deficitaria en la ARGENTINA de hoy.

14 julio 2015

Mis recomendaciones técnico-económicas y financieras para las próximas 5 campañas agrícolas



Mis recomendaciones técnico-económicas y financieras para las próximas 5 campañas agrícolas
Lo que sigue son mis recomendaciones o prescripciones en sentido amplio, dirigidas a la empresa agropecuaria que practica agricultura en nuestro país. No son propuestas de política agropecuaria, de lo que debería ser, hacerse o cambiarse para mejorar el bien común.

Intentan ser de aplicación universal, sin importar el tamaño de la empresa, su ubicación, su complejidad, ni el carácter monoactivo o mixto (con ganadería, cerdos o tambo). Tampoco distingue a empresas con tierra propia de otras con tierra alquilada, o combinaciones de ambos casos.

Son las recomendaciones principales. Hay otras, que no están incorporadas aquí, no porque sean menos importantes, sino porque requieren que este primer grupo esté aplicándose. Existen, por supuesto, recomendaciones adicionales, específicas para cada caso.

Son sólo mis recomendaciones. No presento aquí un detalle de la fundamentación, que requeriría un escrito mucho más extenso.

Son prescripciones prácticas, aplicables, para comenzar a analizar aquí y ahora. Es probable que en algún caso esté sugiriendo medidas diferentes o novedosas respecto de la práctica actual.


Breve prospectiva
La prospectiva es necesaria para establecer el entorno en que realizo estas recomendaciones. Recordando que es un resumen y que el horizonte temporal es de 5 años vista, conviene hacer los siguientes señalamientos.

Respecto del mundo, tal como lo señala Nouriel Roubini, los países centrales continuarán tratando la crisis sólo con medidas monetarias. Esto retardará el fin de la misma o incluso generará agravamientos (en las encuestas del CFA Institute, 2 de cada 3 expertos ven probable o muy probable el surgimiento de una nueva crisis).

El mundo seguirá con ofertas abundantes y demandas débiles (varios productos del agro son la excepción).

El aumento de las tasas fortalecerá aún más al dólar (como afirma Germán Fermo, el fortalecimiento se inició en noviembre de 2011, cuando iniciaron su depreciación el dólar canadiense y el dólar australiano, buenos predictores en materia agropecuaria y minera).

Los precios de los granos seguirán volátiles, pero recuperándose o incluso mejorando (el actual índice FAO está cercano a los 200 puntos). Lo mismo con la leche. Las carnes mantendrán los muy buenos precios actuales. Todos los commodities agropecuarios seguirán comportándose en cuanto a precios y a volúmenes con su dinámica propia, despegada en buena medida de la de los metales y los commodities energéticos.

Respecto de nuestro país, mejoraría la política comercial, con menores trabas a la importación y a la exportación (en parte por los fallos de la OMC). Habrá menores incentivos a subfacturar exportaciones y a sobrefacturar importaciones (menores alícuotas por derechos de exportación, brechas entre tipos de cambio comercial y financiero también menores).

Habrá alguna leve mejora en el clima de inversión, sin que la IBIF supere los 22 puntos del producto, si se miden adecuadamente ambos, inversión bruta interna fija y PBI.

La tierra recuperará su valor de mercado correcto, de manera paulatina a lo largo de los próximos años.

La inflación anual se ubicará en un rango de 8 a 15 % en cada uno de los próximos 5 años. Se mantendría la prohibición de ajustar balances por inflación y todo o casi todo el esquema impositivo actual, excepto las retenciones que sí bajarán.

Continuarán vigentes los cambios de fondo establecidos por la actual administración (nueva Carta orgánica del BCRA, nueva Ley para el Mercado de capitales, nuevo Código Civil y Comercial de inminente puesta en vigencia). Pero también continuará e incluso se profundizará el lento proceso de judicialización de varios aspectos relacionados con estas leyes (las nuevas atribuciones de la CNV, por caso).

Continuarán muy altas las tasas de base, las que pagan el Tesoro nacional e YPF.


Recomendaciones de índole técnico-económica
Se trata de un análisis a 5 años vista. Por ende, quedan fuera las inversiones cuyo repago supere ese horizonte temporal (compras de campos básicamente, sobre todo si se refieren a una fracción proporcionalmente significativa para el giro actual de la empresa).

La principalísima recomendación consiste en estar permanentemente enfocados en bajar el costo total por unidad producida. No sólo considerar los costos variables.

Crecer hacia atrás y hacia adelante del estricto desarrollo de los cultivos. Hacia atrás, realizando las labores con maquinaria propia o de control exclusivo propio (recibida en leasing, a incorporar luego ejerciendo la opción europea de compra). Hacia adelante, transformando siempre grano en carne. Cuando el grano es caro, vendiéndolo para comprar hacienda. Cuando es barato, como ahora, consumiéndolo tranqueras adentro.

Olvidarse del margen bruto de un cultivo. Lo que cuenta es el margen neto de todo un año, de todo lo que ocurra tranqueras adentro; más la ponderación de ese resultado versus los riesgos asumidos.


Recomendaciones de índole financiera referidas al largo plazo
Decisiones de inversión. Utilizar los preceptos universales de las finanzas corporativas, es decir, ponderar adecuadamente el valor del dinero a lo largo del tiempo y la relación renta – riesgo (abrevar, para la gran mayoría por primera vez, en los preceptos fundacionales de las finanzas modernas, nacidos en 1952 con Harry Markowitz).

Usar el criterio del Valor presente neto y hacer simulación de Monte Carlo. Modelar bien, asignando a las variables su carácter normal, triangular, lognormal, etc. Hacer truncamientos al modelar, si fuera pertinente. Reconocer los errores graves de las diferentes versiones de Excel.

Recordar que a lo largo de los últimos 12 años, la agricultura en campo ajeno, hecha con maquinaria contratada, nunca logró rentas acordes al riesgo asumido. Analizar todas las posibilidades para retribuir a la tierra de terceros, siempre con contratos plurianuales.

Invertir mucho. Invertir bien. Descartar de plano inversiones que no apunten directamente a la productividad del recurso tierra (para el caso de empresas que son propietarios de campos) o del resto de los recursos (para los que mayoritariamente alquilan).

Olvidar agregados de valor de dudosa renta, como por ejemplo producir biogas o bioelectricidad (salvo que completen un círculo muy bien diseñado). Certificar procesos sólo si impacta en la productividad y los resultados.

Decisiones de financiamiento de más de un año. Usar deuda, incluso hipotecaria, y por sobre todo leasing, único mecanismo de amortización acelerada, imprescindible para casos como el nuestro en que no hay ajuste por inflación. Mantener una adecuada relación equity – deuda, apelando a todos los mecanismos conocidos.

Política de dividendos. Adecuarla a la actual coyuntura. Para utilidades reales (no impositivas) de nivel 100, cabría esperar 40 destinados al pago del impuesto a las ganancias (la tasa nominal es 35, pero no está permitido el ajuste por inflación). Luego, destinar 45 a inversiones y dejar 15 (un sexto aproximadamente) para dividendos, los que luego del impuesto de 10 puntos se convertirían en 13,5 por cada 100 de utilidad real antes de impuestos.

De ser necesario, aumentar la escala y/o recurrir a la intensificación para diluir costos fijos. De este modo, los 13,5 puntos provendrán de una torta de mayor tamaño (no modificar las proporciones).

No usar relaciones insumo – producto como mecanismo aislado ni fijar dosis de fertilizantes teniendo en cuenta sólo los costos directos.

Los costos fijos son siempre un problema serio cuando hay alta presión impositiva, tipo de cambio atrasado, precios en baja y retiros exagerados (es un error decidir en base a relaciones insumo – producto históricas).

Gobierno de la empresa. Si los cambios a efectuar fuesen profundos (o se percibieran así), es el momento de revisar también las normas de gobierno corporativo (relación entre dueños y gerentes, entre accionistas mayoritarios y minoritarios, cláusulas de uso frecuente que podrían incorporarse, etc.).

Manejo de cartera. Transformar siempre grano en carne, tal como ya se señaló, dado que es la forma más simple, eficaz y eficiente de practicar portfolio management.


Recomendaciones de índole financiera referidas al corto plazo
Usar siempre la ecuación de arbitraje de Fisher, bien descripta por ejemplo en Brealy, Myers & Allen (también por Domingo Messuti), para relacionar correctamente tasas nominales con posibles tasas reales. No olvidar la inclusión del escudo fiscal. Si la financiación completa un monto necesario, operando como un gatillo que optimiza al sistema completo, considerar aceptable a tasas nominales incluso algo más altas.

Transformar correctamente tasas nominales y CFTN en tasas reales, efectivas y completas.

No destinar fondos a seguros climáticos. Usarlos para pagar intereses.

Jamás vender opciones. Preferentemente usar pocos futuros y sí muchos forwards, contra los cuales obtener ventajas. Preferentemente no comprar calls. Es mejor comprar puts cuyo vencimiento ocurra casi al mismo tiempo que la cosecha. Recordar que se trata de opciones americanas que se pueden ejercer en cualquier momento a lo largo de su vida. Son, por ende, un caso prácticamente único de mercado derivado que puede servir para financiarse, como ocurrió este año.

Intentar que buena parte del efectivo esté remunerado.

Arbitrarse sin errores cuando se utiliza el mercado de futuros de divisas, dado que se trata de activos de inversión, no de consumo, que por ende tienen cargada una tasa de interés implícita.

Acortar el ciclo del dinero (cash to cash cycle), vendiendo más rápido pero sobre todo incrementando el número de actividades, con agricultura en invierno y ganadería que permita que todo o buena parte de los granos forrajeros salgan caminando del campo.




Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805