19 agosto 2014

Otro intento fallido de desacreditar a la agricultura: la paleodieta



OTRO INTENTO FALLIDO DE DESACREDITAR A LA AGRICULTURA: LA PALEODIETA
La paleodieta
Se trata de una dieta basada en la supuesta alimentación del ser humano durante el Paleolítico, período que finalizó hace unos 11.000 años. Supuesta, porque en realidad el ser humano tuvo dietas diferentes según las regiones y épocas en las que le tocó vivir en los últimos 200.000 años, aunque casi siempre estuvieron basadas en la recolección de vegetales de todo tipo, incluyendo semillas, granos y demás órganos con almidón y complementada con la caza y la carroña de animales, además de la práctica del canibalismo.

Las excepciones a la falta de consumo de vegetales son muy pocas, sólo los esquimales siberianos y otros grupos relativamente minoritarios de regiones muy frías.

La paleodieta prohíbe el consumo de lácteos, de azúcares agregados, de granos y de la mayoría de las semillas (en algunas versiones, prohíbe también a los tubérculos). Considera a la agricultura como un fenómeno negativo, un retroceso para la humanidad, al menos nutricionalmente hablando.


La línea fundamental del tiempo en grandes números – Surgimiento de la agricultura, efectos
El Big Bang ocurrió hace unos 14.000 millones de años. Nuestro planeta tiene unos 4.700 millones de años de antigüedad. Existe vida en la Tierra desde hace unos 400 millones de años, cuando surgieron las algas. Los homínidos datan de unos 20 millones de años. El género Homo cuenta con 2,5 millones de años de antigüedad. Nuestra especie, Homo sapiens, tiene al menos 200.000 años de antigüedad.

El ser humano inició la domesticación de animales hace unos 12.000 años y la de vegetales (la agricultura) hace unos 10.000.

Con la domesticación de animales inicialmente logró consumir leche durante más tiempo (luego también carne y otros aprovechamientos). Con la agricultura, logró consumir en muy buena medida lo mismo que ya consumía antes, con mayor seguridad y sin necesidad de trasladarse.


Paleolítico – Neolítico
El período Paleolítico se inició hace 2,8 millones de años atrás y finalizó hace unos 11.000 años, dando lugar al Neolítico. Durante ese cambio de un período al otro sucedieron una serie de fenómenos de extraordinaria importancia para la humanidad:

-          finalizó la última glaciación,
-          se inició la domesticación de animales por parte de nuestra especie,
-          se inició la trashumancia (el traslado del ser humano junto con sus animales, para que pastoreen lugares con más forraje),
-          se incrementó el contacto de tribus entre sí,
-          comenzaron los procesos de división del trabajo y establecimiento de estructuras jerárquicas,
-          comenzó la fabricación y uso de herramientas de piedra pulida en lugar de piedra golpeada, mucho más eficaces (hechas con obsidiana en muchos casos),
-          se inició la agricultura, domesticando aquello que ya se consumía,
-          se inició el sedentarismo, en muchas tribus antes que la domesticación de animales y que la agricultura, gracias a que la mejora en el clima permitía ser cazador-recolector sin necesidad de grandes desplazamientos.

En muchas tribus la alfarería sobrevino bastante tiempo después.

El cambio en el clima fue un factor clave en todo el proceso, porque aumentaron la temperatura, la humedad ambiente y las lluvias.

El clima cambia cíclicamente, en combinación con cambios abruptos que también ocurren. A través del estudio de los núcleos de hielo de Groenlandia se ha determinado la ocurrencia de 20 episodios de cambio brusco en los últimos 110.000 años (el último fue un enfriamiento abrupto que se desencadenó hace unos 12.900 años, fenómeno conocido como Dryas joven).

Los cambios cíclicos de diferentes escalas de tiempo ocurren por una combinación de factores, entre los que están:

-          la variación en la intensidad de las radiaciones solares,
-          la incidencia de rayos cósmicos y su interacción con moléculas de agua de la atmósfera,
-          los cambios en la intensidad del efecto invernadero,
-          los cambios en las corrientes marinas y en la temperatura de los océanos,
-          los cambios en la intensidad y dirección de los vientos principales,
-          la actividad de los grandes volcanes,
-          los impactos de grandes meteoritos y
-          las variaciones cíclicas del ángulo del eje de rotación terrestre.

Todos estos factores combinados generan grandes efectos. Por ejemplo, desde el final del Paleolítico el nivel del mar ascendió más de 110 metros.


El surgimiento de la paleodieta – Condiciones que favorecen su difusión
La llamada paleodieta surgió en EE.UU., donde son muy severos los problemas de salud causados por los malos hábitos alimentarios. Un 65 % de la población estadounidense mayor de 20 años tiene sobrepeso u obesidad, que son 2 grados diferentes de un mismo problema.

En 2005, unos 64 millones de estadounidenses presentaban algún tipo de limitación en su funcionamiento cardiovascular. Los problemas cardiovasculares representan casi el 40 % de todas las causas de muerte en EE.UU.

Unos 15 millones de estadounidenses son hipertensos, 11 millones padecen diabetes tipo 2 y 37 millones de adultos tienen problemas con el contenido de colesterol (mayor o igual a 240 mg/dL).

Unas 7 millones de mujeres estadounidenses mayores de 50 años padecen de osteoporosis. Las complicaciones posteriores a fracturas en pacientes con osteoporosis explican el 20 % de las muertes dentro del año posterior a una fractura.

El cáncer es la segunda causa de muerte en EE.UU. (25 % del total de muertes). Un tercio de las muertes por cáncer tiene directa relación con la mala nutrición, incluyendo los problemas de obesidad.

El país más poderoso, que genera aproximadamente 25 % del producto bruto mundial, tiene graves problemas con su alimentación. No es sorprendente que surjan allí todo tipo recomendaciones y dietas. Algunas se transforman en grandes negocios para sus creadores.

Por otro lado, hay también implicancias políticas, ambientales y religiosas. Por ejemplo, hay quienes creen que en el mundo deberían existir sólo 500 millones de seres humanos. Para grupos con esa línea de pensamiento, la aparición de propuestas como las de la paleodieta les resulta absolutamente funcional, dado que si toda la población humana adoptase ese régimen alimentario, sólo podrían habitar el planeta unas 500 millones de personas.

De los varios problemas nutricionales que aquejan a la población estadounidense, hay uno que se destaca como el más importante. Se trata de la gran ingesta de azúcares refinados que era alta en los ´70 (55 kg per Capita año) y se incrementó aún más luego de esa fecha y hasta hoy (70 kg), sobre todo por el incremento notable en el consumo de fructosa de maíz.

Ningún otro país occidental, desarrollado o no, tiene semejante registro tan negativo. Por otro lado, sería absurdo achacar esta situación a la existencia de la agricultura, dado que es un fenómeno local, no global.

De modo que, ya sea por las lógicas preocupaciones que genera la epidemia de mala alimentación, o bien sea por posiciones políticas extremas, ideas como la de la paleodieta tienen gran repercusión en muchos ámbitos estadounidenses (toda dieta que proponga suprimir los azúcares refinados recibe mucha atención, al menos inicialmente).


Los grandes errores de esta argumentación
Actualmente está claro que en muchos grupos humanos sobrevino primero el sedentarismo, luego la agricultura y luego la alfarería. La agricultura permitió mejoras en la productividad y en la calidad de vida, pero no generó cambios drásticos en la dieta.

Es absurda la idea expresada por los defensores de la paleodieta en el sentido que el ser humano no ha consumido semillas ni almidón a lo largo de su evolución.

Existen evidencias que sugieren que el sorgo ha formado parte importante de la dieta en ciertas regiones de África, desde hace más de 100.000 años (unas 6.000 generaciones).

En el caso del arroz, tan denostado por esta línea de pensamiento, la domesticación fue muy dificultosa, demandando unos 1.500 años. Durante ese lapso, distintas tribus o grupos consumían tanto arroz cultivado como los parientes silvestres (individuos del género Oryza, silvestres, algunos perennes).

¿Por qué el ser humano habría de empeñar casi 100 generaciones en controlar la dehiscencia y la maduración despareja, y lograr la domesticación del arroz?

La respuesta es simple, porque venía consumiéndolo desde hacía muchísimo tiempo (como mínimo 20.000 años, y aún falta mucho por investigar).

Es igualmente equivocado creer que el ser humano y los microorganismos que nos habitan no se han adaptado a cambios de los últimos 100 mil ó 10 mil años ó 2 mil años. Han transcurrido entre 800 y 5.000 generaciones de humanos y de 1 a 3 millones de generaciones de microorganismos que nos habitan. Son cifras más que suficientes para lograr una adaptación exitosa que permita consumir grandes cantidades de almidón.

En Okinawa, donde la calidad de vida y la longevidad de la población son muy altas, muchas personas llegan a consumir más de 8 toneladas de arroz a lo largo de su vida.


Los efectos nutricionales de largo plazo de la paleodieta
Muchas sociedades científicas y especialistas advierten que el mantenimiento de esta dieta por largos períodos puede generar serios problemas renales y de osteoporosis, entre otros.


Conclusiones
Somos omnívoros. Siempre fuimos consumidores de almidón (starchivores dicen algunos antropólogos generando un neologismo en idioma inglés).

No hay una dieta ideal, universal. Menos aún lo son aquellas dietas que imponen restricciones severas en la variedad de ingredientes, en base a presunciones, errores y mentiras antropológicas e históricas; mentiras que la paleobotánica, la paleobiogeografía y otras disciplinas se han encargado de señalar.

Lo mejor para nuestra salud es una dieta variada, controlada, en el futuro cercano basada en la nutrigenómica. También lo es para el desarrollo armónico del planeta; es injusto denostar a la agricultura, que ha hecho y seguirá haciendo una contribución clave para nuestro desarrollo. Ni debemos necesariamente ser veganos extremos (entre los que están quienes denostan a las actividades ganaderas como intrínsecamente negativas), ni partidarios de dietas con exceso de proteínas, falta de variedad, y nula sostenibilidad social y ambiental, como la paleodieta.



Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

19 junio 2014

La deuda pública en grandes números



LA DEUDA DE NUESTRO ESTADO NACIONAL EN GRANDES NÚMEROS (primera parte)
A junio de 2014, la deuda global del Estado Nacional (la deuda pública nacional) asciende aproximadamente a US$ 235.000 millones. Unos US$ 150.000 millones están nominados en moneda extranjera y el resto, el equivalente a unos US$ 85.000 millones, es deuda contraída en nuestra moneda.

Los montos mencionados están expresados en valor presente. Esto significa que:
  • todos los flujos futuros comprometidos están incluidos, sean fijos o variables,
  • se han estimando los montos para el caso de los variables,
  • los montos han sido descontados a una tasa que refleje la realidad de cada caso, y
  • los montos descontados han sido sumados.

Por otro lado, los flujos contingentes también han sido evaluados e incluidos (la deuda en default, la posible deuda por juicios, la deuda flotante no claramente reconocida con proveedores, la deuda con muchos jubilados, etc).

La única cuestión no incluida es la referida a la relación entre la Nación y las provincias. Si se diera una discusión definitiva y fundacional sobre un verdadero federalismo, podría estimarse que una reparación histórica por parte de la Nación, a favor de las provincias, debería implicar un reconocimiento de deuda por US$ 20.000 millones o tal vez más. No está incluido ese monto ni cualquier otro similar.

De los US$ 150.000 millones nominados en moneda extranjera, más de US$ 100.000 millones son bonos en riesgo de default (los reestructurados en los canjes de 2005 y 2010, los emitidos en fecha reciente para pagar la confiscación a Repsol por Ypf, etc). El resto lo completan la deuda recientemente reestructurada con el Club de París, la deuda con organismos multilaterales de crédito y los bonos en default (US$ 20.000 millones, dentro de los que están los US$ 1.330 millones de la sentencia de Thomas Griesa y aproximadamente US$ 2.000 millones que nadie estaría reclamando porque se perdieron, sobre todo en Italia y en Japón).

Dentro de los US$ 85.000 millones se encuentran las deudas del Estado nacional con el BCRA, con la ANSES, con el Banco Nación, la Lotería Nacional, el PAMI, los jubilados, los proveedores, etc.

Asumiendo todos estos datos como certeros, excluyendo el tema del relacionamiento con las provincias, y asumiendo un PBI de US$ 510.000 millones; se concluye que la deuda pública equivale al 46 % del producto.

Si se agregaran las deudas de los Estados provinciales y municipios y la deuda de privados (llegando a la deuda global), se llegaría a un monto equivalente a menos del 75 ú 80 % del PBI. Mientras que nuestra deuda global es 0,75-0,80 veces el producto de un año antes de amortizaciones (eso es el PBI), en EE.UU. es 4,5 veces y en Japón es 5,6 veces. Es obvio que la riqueza y productividad de estos 2 países son diferentes a las nuestras. Pero es obvio también que el desendeudamiento no es un camino exitoso en ninguna sociedad moderna, menos aún en una como la nuestra con tantos déficits de todo tipo (de infraestructura, por ej).

Asumiendo:
  • un escenario negativo,
  • una tasa de interés promedio ponderada de 8 puntos porcentuales (ponderada para todas las deudas y ponderada para los próximos 20 años) y
  • un crecimiento medido punta a punta de 100 puntos para los próximos 20 años;


se concluye que:
  • los intereses demandarán anualmente, en promedio, menos de 2,5 puntos del PBI, y
  • la actual deuda pública nacional será sólo el 25 % del PBI o menos al final del año 20 (podría ser mayor, de incorporar más capital, para desarrollar al país).

Cambiando el perfil y los acreedores, el Estado podría saldar por completo la deuda que mantiene con los jubilados actuales y los que pasarán a tal condición en los próximos años.

Como se ve, nada de lo que se debe hacer es imposible.


Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

24 mayo 2014

Sobre la jornada de la Fundación Producir Conservando de mayo de 2014



MIS COMENTARIOS SOBRE LOS DICHOS DE GUSTAVO OLIVERIO EN LA JORNADA DE ESTA SEMANA DE LA FPC
Entre comillas y cursiva, textual del archivo utilizado por Oliverio. Sin comillas, mis comentarios.

“El calentamiento producirá con mayor frecuencia fenómenos meteorológicos extremos y es difícil o imposible de prever.”

No hay tal calentamiento en los últimos 17 años y 6 meses. El aumento anterior es el esperable, luego de que finalizara la llamada Mini Era del Hielo (Little Ice Age) a mediados del siglo XIX. La mayor frecuencia de fenómenos extremos es una hipótesis. Los hechos señalan lo contrario.


“Para los próximos 20 años el calentamiento será de 0,2 Gr. C por cada decenio”

Nadie asevera eso. La sensibilidad climática es algo que se discute mucho. Pero no es lineal, no progresa por cada década. Los horizontes temporales son mayores, de varios decenios a un siglo al menos.


“El aumento de temperatura se debe al aumento de GEI inducido por la acción del hombre.”

Nadie afirma eso. Quienes más insisten en la influencia humana (IPCC, la actual administración estadounidense) afirman que la mitad de la variación se debe a la acción antrópica, no el 100 %.


“La magnitud de emisiones de CO2 vinculadas al uso de la tierra y las emisiones de CH4 de distintas fuentes siguen siendo inciertas.”

Salvo excepciones, no hay grandes discusiones sobre esto.


El cuadro presentado sobre las emisiones globales no es el actual. El que sí es el actual del IPCC, muy relevante y positivo para nuestras actividades primarias es el del informe AR5 WGIII SPM (Fifth Assessment Report, Working Group III, Summary for Policymakers).

El SPM, liberado el 13 de abril de este año, confirma un pronóstico conocido, y alentador para el agro en general, en términos comparativos. Muestra como estima la comunidad científica y técnica la evolución de las emisiones de gases con efecto invernadero debido a la actividad humana. El informe, como es habitual, agrupa a las emisiones no naturales en 1) las emisiones por la generación de electricidad y calor, 2) las de la agricultura, 3) las que generan las viviendas, 4) las que generan todas las formas de uso de energía no incluidas en otro apartado, 5) las de la actividad industrial y 6) las del transporte.

En las emisiones de la agricultura se incluyen todas las causas y todos los gases. Vale decir, entre otras, se consideran las emisiones de CO2 derivadas de la deforestación y del consumo de la materia orgánica de los suelos con agricultura y con pastizales pastoreados, las de N2O por el uso de fertilizantes, y las emisiones de CH4 tanto por parte del ganado rumiante y monogástrico como durante el manejo de efluentes.

Según este informe, comparando el 2040 con la actualidad (son estimaciones a 2030-2050), van a duplicarse las emisiones por generación de electricidad y calor, viviendas y transporte; las emisiones de la agricultura van a disminuir a la mitad (ya han estado disminuyendo en los últimos 20 años); las que generan las formas de uso de energía no incluidas en otro apartado van a triplicarse y las de la actividad industrial van a incrementarse 2,5 veces.

Perderá ponderación la incidencia de toda la actividad humana en la agricultura, bajando desde el 24 % al 6 ó 7 % del total. Es razonable suponer que no habrá presiones excesivas hacia la actividad agropecuaria para que modifique su impacto en la emisión de gases.

“La relación de mm de agua de lluvia por Tn de grano producida desde los 80´a hoy es: Trenque Lauquen – 53% Venado Tuerto – 34%”
                                               
No arriesga ninguna hipótesis respecto de cuales son las causas. Antes, desde la FPC se afirmaba erróneamente que había que atribuirlo a una mayor eficiencia productiva, ignorando el progreso genético. Afortunadamente ya no se insiste con ese error.

Por otro lado, era pertinente señalar los graves problemas que estamos sufriendo en varias regiones en las que hay muy poco consumo de agua a través de la evapotranspiración de los cultivos, porque hay poca intensidad de uso del suelo, con mucho monocultivo de soja, sin gramíneas anuales ni cultivos perennes. Es el caso de Marcos Juárez, de Villa Mercedes y en cierta medida, también de sectores de la cuenca lechera santafesina.


Las afirmaciones sobre la disminución de emisiones de CO2 por menores labranzas son equivocadas, metodológicamente. Un análisis por ciclo de vida, como se intenta hacer, debe tener en cuenta todas las externalidades. No se han incluido las emisiones generadas en la síntesis química de los insumos utilizados, que han subido al mismo tiempo que bajaron las labranzas.

Al hablar de fertilizantes no hace ninguna mención al uso de efluentes. A nivel mundial, la cantidad de N contenida en los efluentes es equivalente a la cantidad de N aplicada con fertilizantes químicos. Respecto de P, K y algunos micronutrientes, las cantidades son incluso mayores.


“Es mucho lo que se ha mejorado en nuestra Agricultura en los últimos años y ello hay que comunicarlo. Mejoras del 50% en eficiencia del uso del agua de lluvia y reducción de Emisiones de CO2 por Labranzas de hasta el 80% /Tn producida, no son cifras menores en cuanto al progreso registrado y no son muchos los Países que lo pueden mostrar hoy.”

La mayor eficiencia en el uso del agua se debe fundamentalmente al progreso genético, en menor medida a otros bienes de capital e insumos, a otras tecnologías, y en forma marginal a un mejor manejo agronómico (sólo lo han logrado los planteos con mayor proporción de doble cultivo y mayores dosis en las fertilizaciones). Y el supuesto ahorro en las emisiones es un dato erróneo del modo en que está presentado, porque es irrelevante cuanto se ahorra en un aspecto, lo que importa es el balance global.



Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

03 abril 2014

Comentarios sobre la calidad de nuestras pulverizaciones agrícolas (cuarta y última parte)



CALIDAD DE AGUA (CATIONES – pH) – MEZCLAS DE TANQUE – SECUENCIAS
Para pulverizar, un agua es considerada dura cuando contiene cationes de Ca++ y de Mg++ por sobre 250 ó 300 ppm.  El límite es diferente para otros usos del agua. El valor a considerar es el informado por los laboratorios, luego de aplicar una fórmula con los datos de las determinaciones de ambos cationes (no es la suma lineal de los valores individuales de Ca++ y Mg++).

Las aguas duras afectan negativamente al resultado de las pulverizaciones. La presencia de materia orgánica y la alcalinidad también hacen lo propio.

El pH es una medida de la acidez o alcalinidad de una solución, un coloide o una suspensión, mientras el agua esté presente en la mezcla. El valor de pH es el resultado de un logaritmo en base 10. Es más práctico referenciar la acidez así y no con cifras de 6, 7 ó más ceros.

El agua es una molécula no polar, que conduce la electricidad 40 mil veces menos que un suelo promedio (no la conduce en términos prácticos) y que se disocia muy poco en H+ y OH-. Lo hace en una proporción de 0,0000001 respecto del total de moléculas de agua (los H+ a su vez se transforman inmediatamente en H3O+). A pesar de esa bajísima proporción, es una variable de gran influencia en muchas reacciones químicas.

El valor de pH no tiene unidad porque es el exponente de la operación matemática (como todo logaritmo). Un pH 7 es neutro, uno menor es ácido y uno superior a 7 es alcalino. Un pH 6 es 10 veces más ácido que 7. Un pH 8 es 10 veces más alcalino y 10 veces menos ácido que 7 (8 es 100 veces menos ácido y 100 veces más alcalino que un valor 6).

No hay problemas de alcalinidad cuando se trabaja con agua de lluvia, que tiene siempre menos de 7 (en la región agrícola de nuestro país posiblemente pocas veces por debajo de 6,40). Hay contaminantes atmosféricos, como el azufre en distintas formas, que contribuyen a acidificar el agua de lluvia.

Es factible aplicar con agua de lluvia, cuando se usa bajo caudal. Ej.: 500 hectáreas físicas, 5 pasadas por año, 40 lt por hectárea; son sólo 100 mil litros, antes de considerar la evaporación y otras fuentes de pérdida.

Es imprescindible analizar la calidad cuando el agua a usar es de napa. Un pH ácido en una muestra de napa es un dato preocupante (debe pensarse en alguna contaminación). No se da frecuentemente. Lo esperable es un dato 6, 75 ó superior.

Si se va a mezclar y trabajar de inmediato, que es lo correcto, no es imprescindible acidificar un agua con pH 6,80 o menos. Menos aún si en la mezcla hay sólo herbicidas. Hay una creencia equivocada según la cual el glifosato trabaja mejor con valores ácidos. En realidad, el glifosato trabaja mejor en 4 rangos ácidos de pH; rangos que exigen una precisión que difícilmente puede lograrse cuando se hace una titulación a campo. Lo práctico es no corregir (excepto en aguas muy alcalinas, por sobre 7,50).

Con presencia de fungicidas y/o insecticidas podría ser conveniente corregir si el valor es superior a 7, aunque conviene hacer comprobaciones propias. Sí conviene corregir cuando quedan mezclas preparadas sin pulverizar (antes de parar al equipo). Pero en ese caso hay que evaluar por qué ocurre eso, que no es un buen síntoma.

Con velocidades y caudales adecuados, el tiempo medio de permanencia de la mezcla en el tanque es menor a 1 hora. Así también se disminuye la influencia del pH sobre la calidad de los tratamientos.

A diferencia de la corrección de pH, es imprescindible corregir la dureza del agua. Deben usarse secuestrantes toda vez que haya una probabilidad razonable de que el valor supere 300 ppm (hay muchos casos con 500 ppm ó más; además una misma fuente de agua varía con los años y dentro de cada año).

Con aguas excesivamente duras (500 ppm ó más) no es suficiente llenar hasta la mitad, agregar secuencialmente todo y luego completar con agua. La segunda mitad del agua necesaria tiene por sí misma demasiada capacidad para alterar el resultado esperado. Además, el secuestro de cationes requiere de un tiempo. Por eso, para aguas muy duras conviene llenar todo, siempre con el equipo y el retorno en marcha, agregar el secuestrante, esperar 10 minutos para que actúe, y luego iniciar el llenado secuencial del resto.

Respecto de la secuencia de llenado, más allá de agregarlos con el tanque lleno o a medio llenar, siempre debe agregarse primero a los secuestrantes, luego al resto de los coadyuvantes excepto a los aceites y los productos antideriva, luego los agroquímicos líquidos (primero los solubles, luego los emulsionables y luego los floables), luego los agroquímicos con formulación sólida y finalmente los aceites antievaporantes y los productos antideriva (para el caso en que se usaran aceites y productos antideriva).


PISADO DE LA MÁQUINA
Hay un trade-off entre un rodado algo más ancho (pisa más, pero compacta menos) y viceversa. En un caso, se sacrifica el cultivo en favor del lote y la posibilidad de trabajar muy rápido luego de una lluvia. En el otro, lo contrario. Hay diferentes rodados en el mercado, lo cual es muy bueno. 

Sólo se pisa un 2-3 % del lote si se transita siempre por el mismo lugar en una campaña. Allí se concentran los problemas. Hay allí una eventual interferencia de tierra levantada por las cubiertas, durante el barbecho. Hay allí mayor compactación, más notable si se trabajó con suelo húmedo. Hay allí pisoteo al cultivo. La depresión de rendimiento y el daño al suelo son el costo a pagar si no se prevé recurrir a aviones.

Hay quienes imputan todo ese perjuicio únicamente al tratamiento y resultado de los fungicidas. No parece un criterio correcto, habiendo tránsito controlado, y usándose los fungicidas en soja en combinación con repasos con glifosato y con insecticidas.


DOSIS EFECTIVA
La dosis que importa es aquella que llega al sitio de acción. Si se cometen varios errores simultáneamente, se eleva la probabilidad de subdosificar aún con altos consumos de producto volcado al tanque de la máquina. Esto eleva a su vez la proporción de fracasos y acelera la aparición de resistencia.

Haciendo las cosas bien, controlando los factores clave, es factible usar dosis menores y obtener excelentes resultados, sin influir sobre la aparición de resistencia en malezas, insectos, etc.


QUIENES HAN CONTRIBUIDO
A lo largo de estas 4 entregas podría haber nombrado a varias personas. Sólo mencioné al Lic. Ricardo Martínez Peck porque es quien mejor señala un problema larvado, pero muy grave, el de la compactación causada por la pulverizadora.

Teminando ya, quiero mencionar a 2 personas que han hecho mucho por la generación y difusión de conocimiento en este tema. Son el Sr. Oscar Dichiara (ya fallecido) y el Ing. Agr. Esteban Frola.



Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805