El carbono es un elemento clave
de la naturaleza. Es
un no metal que forma las cadenas de átomos de las moléculas orgánicas
(aproximadamente la mitad del peso de las moléculas orgánicas proviene del
carbono). También integra sustancias muy importantes de bajo peso molecular,
inorgánicas como el dióxido de carbono (CO2), u orgánicas, como el
metano o gas de los pantanos (CH4).
Entre otros intercambios, al CO2 lo consumen las
plantas al realizar la fotosíntesis y lo liberan los motores de combustión
interna al consumir derivados del petróleo, mientras que al metano lo liberan
los animales, sobre todo los rumiantes, como consecuencia de la fermentación
entérica. El CO2 es prácticamente la única fuente de carbono para
todas las moléculas orgánicas.
Como todo elemento o sustancia clave, el carbono tiene
intercambios de estado y ubicación, que configuran ciclos bien conocidos. Es
necesario distinguir el ciclo geológico, del ciclo biológico.
El primero
involucra cantidades relativamente grandes y no es de interés para el
análisis de corto plazo (aunque se volverá sobre esto cuando se analicen las disertaciones y posiciones de Richard Alley, principal autor científico del AR4 del IPCC).
El ciclo biológico involucra cantidades
relativas menores, es dinámico y sí es de interés (existe bibliografía que lo
divide en ciclo biológico propiamente dicho y ciclo biogeoquímico; no es el
caso de este y sucesivos escritos).