24 mayo 2014

Sobre la jornada de la Fundación Producir Conservando de mayo de 2014



MIS COMENTARIOS SOBRE LOS DICHOS DE GUSTAVO OLIVERIO EN LA JORNADA DE ESTA SEMANA DE LA FPC
Entre comillas y cursiva, textual del archivo utilizado por Oliverio. Sin comillas, mis comentarios.

“El calentamiento producirá con mayor frecuencia fenómenos meteorológicos extremos y es difícil o imposible de prever.”

No hay tal calentamiento en los últimos 17 años y 6 meses. El aumento anterior es el esperable, luego de que finalizara la llamada Mini Era del Hielo (Little Ice Age) a mediados del siglo XIX. La mayor frecuencia de fenómenos extremos es una hipótesis. Los hechos señalan lo contrario.


“Para los próximos 20 años el calentamiento será de 0,2 Gr. C por cada decenio”

Nadie asevera eso. La sensibilidad climática es algo que se discute mucho. Pero no es lineal, no progresa por cada década. Los horizontes temporales son mayores, de varios decenios a un siglo al menos.


“El aumento de temperatura se debe al aumento de GEI inducido por la acción del hombre.”

Nadie afirma eso. Quienes más insisten en la influencia humana (IPCC, la actual administración estadounidense) afirman que la mitad de la variación se debe a la acción antrópica, no el 100 %.


“La magnitud de emisiones de CO2 vinculadas al uso de la tierra y las emisiones de CH4 de distintas fuentes siguen siendo inciertas.”

Salvo excepciones, no hay grandes discusiones sobre esto.


El cuadro presentado sobre las emisiones globales no es el actual. El que sí es el actual del IPCC, muy relevante y positivo para nuestras actividades primarias es el del informe AR5 WGIII SPM (Fifth Assessment Report, Working Group III, Summary for Policymakers).

El SPM, liberado el 13 de abril de este año, confirma un pronóstico conocido, y alentador para el agro en general, en términos comparativos. Muestra como estima la comunidad científica y técnica la evolución de las emisiones de gases con efecto invernadero debido a la actividad humana. El informe, como es habitual, agrupa a las emisiones no naturales en 1) las emisiones por la generación de electricidad y calor, 2) las de la agricultura, 3) las que generan las viviendas, 4) las que generan todas las formas de uso de energía no incluidas en otro apartado, 5) las de la actividad industrial y 6) las del transporte.

En las emisiones de la agricultura se incluyen todas las causas y todos los gases. Vale decir, entre otras, se consideran las emisiones de CO2 derivadas de la deforestación y del consumo de la materia orgánica de los suelos con agricultura y con pastizales pastoreados, las de N2O por el uso de fertilizantes, y las emisiones de CH4 tanto por parte del ganado rumiante y monogástrico como durante el manejo de efluentes.

Según este informe, comparando el 2040 con la actualidad (son estimaciones a 2030-2050), van a duplicarse las emisiones por generación de electricidad y calor, viviendas y transporte; las emisiones de la agricultura van a disminuir a la mitad (ya han estado disminuyendo en los últimos 20 años); las que generan las formas de uso de energía no incluidas en otro apartado van a triplicarse y las de la actividad industrial van a incrementarse 2,5 veces.

Perderá ponderación la incidencia de toda la actividad humana en la agricultura, bajando desde el 24 % al 6 ó 7 % del total. Es razonable suponer que no habrá presiones excesivas hacia la actividad agropecuaria para que modifique su impacto en la emisión de gases.

“La relación de mm de agua de lluvia por Tn de grano producida desde los 80´a hoy es: Trenque Lauquen – 53% Venado Tuerto – 34%”
                                               
No arriesga ninguna hipótesis respecto de cuales son las causas. Antes, desde la FPC se afirmaba erróneamente que había que atribuirlo a una mayor eficiencia productiva, ignorando el progreso genético. Afortunadamente ya no se insiste con ese error.

Por otro lado, era pertinente señalar los graves problemas que estamos sufriendo en varias regiones en las que hay muy poco consumo de agua a través de la evapotranspiración de los cultivos, porque hay poca intensidad de uso del suelo, con mucho monocultivo de soja, sin gramíneas anuales ni cultivos perennes. Es el caso de Marcos Juárez, de Villa Mercedes y en cierta medida, también de sectores de la cuenca lechera santafesina.


Las afirmaciones sobre la disminución de emisiones de CO2 por menores labranzas son equivocadas, metodológicamente. Un análisis por ciclo de vida, como se intenta hacer, debe tener en cuenta todas las externalidades. No se han incluido las emisiones generadas en la síntesis química de los insumos utilizados, que han subido al mismo tiempo que bajaron las labranzas.

Al hablar de fertilizantes no hace ninguna mención al uso de efluentes. A nivel mundial, la cantidad de N contenida en los efluentes es equivalente a la cantidad de N aplicada con fertilizantes químicos. Respecto de P, K y algunos micronutrientes, las cantidades son incluso mayores.


“Es mucho lo que se ha mejorado en nuestra Agricultura en los últimos años y ello hay que comunicarlo. Mejoras del 50% en eficiencia del uso del agua de lluvia y reducción de Emisiones de CO2 por Labranzas de hasta el 80% /Tn producida, no son cifras menores en cuanto al progreso registrado y no son muchos los Países que lo pueden mostrar hoy.”

La mayor eficiencia en el uso del agua se debe fundamentalmente al progreso genético, en menor medida a otros bienes de capital e insumos, a otras tecnologías, y en forma marginal a un mejor manejo agronómico (sólo lo han logrado los planteos con mayor proporción de doble cultivo y mayores dosis en las fertilizaciones). Y el supuesto ahorro en las emisiones es un dato erróneo del modo en que está presentado, porque es irrelevante cuanto se ahorra en un aspecto, lo que importa es el balance global.



Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

03 abril 2014

Comentarios sobre la calidad de nuestras pulverizaciones agrícolas (cuarta y última parte)



CALIDAD DE AGUA (CATIONES – pH) – MEZCLAS DE TANQUE – SECUENCIAS
Para pulverizar, un agua es considerada dura cuando contiene cationes de Ca++ y de Mg++ por sobre 250 ó 300 ppm.  El límite es diferente para otros usos del agua. El valor a considerar es el informado por los laboratorios, luego de aplicar una fórmula con los datos de las determinaciones de ambos cationes (no es la suma lineal de los valores individuales de Ca++ y Mg++).

Las aguas duras afectan negativamente al resultado de las pulverizaciones. La presencia de materia orgánica y la alcalinidad también hacen lo propio.

El pH es una medida de la acidez o alcalinidad de una solución, un coloide o una suspensión, mientras el agua esté presente en la mezcla. El valor de pH es el resultado de un logaritmo en base 10. Es más práctico referenciar la acidez así y no con cifras de 6, 7 ó más ceros.

El agua es una molécula no polar, que conduce la electricidad 40 mil veces menos que un suelo promedio (no la conduce en términos prácticos) y que se disocia muy poco en H+ y OH-. Lo hace en una proporción de 0,0000001 respecto del total de moléculas de agua (los H+ a su vez se transforman inmediatamente en H3O+). A pesar de esa bajísima proporción, es una variable de gran influencia en muchas reacciones químicas.

El valor de pH no tiene unidad porque es el exponente de la operación matemática (como todo logaritmo). Un pH 7 es neutro, uno menor es ácido y uno superior a 7 es alcalino. Un pH 6 es 10 veces más ácido que 7. Un pH 8 es 10 veces más alcalino y 10 veces menos ácido que 7 (8 es 100 veces menos ácido y 100 veces más alcalino que un valor 6).

No hay problemas de alcalinidad cuando se trabaja con agua de lluvia, que tiene siempre menos de 7 (en la región agrícola de nuestro país posiblemente pocas veces por debajo de 6,40). Hay contaminantes atmosféricos, como el azufre en distintas formas, que contribuyen a acidificar el agua de lluvia.

Es factible aplicar con agua de lluvia, cuando se usa bajo caudal. Ej.: 500 hectáreas físicas, 5 pasadas por año, 40 lt por hectárea; son sólo 100 mil litros, antes de considerar la evaporación y otras fuentes de pérdida.

Es imprescindible analizar la calidad cuando el agua a usar es de napa. Un pH ácido en una muestra de napa es un dato preocupante (debe pensarse en alguna contaminación). No se da frecuentemente. Lo esperable es un dato 6, 75 ó superior.

Si se va a mezclar y trabajar de inmediato, que es lo correcto, no es imprescindible acidificar un agua con pH 6,80 o menos. Menos aún si en la mezcla hay sólo herbicidas. Hay una creencia equivocada según la cual el glifosato trabaja mejor con valores ácidos. En realidad, el glifosato trabaja mejor en 4 rangos ácidos de pH; rangos que exigen una precisión que difícilmente puede lograrse cuando se hace una titulación a campo. Lo práctico es no corregir (excepto en aguas muy alcalinas, por sobre 7,50).

Con presencia de fungicidas y/o insecticidas podría ser conveniente corregir si el valor es superior a 7, aunque conviene hacer comprobaciones propias. Sí conviene corregir cuando quedan mezclas preparadas sin pulverizar (antes de parar al equipo). Pero en ese caso hay que evaluar por qué ocurre eso, que no es un buen síntoma.

Con velocidades y caudales adecuados, el tiempo medio de permanencia de la mezcla en el tanque es menor a 1 hora. Así también se disminuye la influencia del pH sobre la calidad de los tratamientos.

A diferencia de la corrección de pH, es imprescindible corregir la dureza del agua. Deben usarse secuestrantes toda vez que haya una probabilidad razonable de que el valor supere 300 ppm (hay muchos casos con 500 ppm ó más; además una misma fuente de agua varía con los años y dentro de cada año).

Con aguas excesivamente duras (500 ppm ó más) no es suficiente llenar hasta la mitad, agregar secuencialmente todo y luego completar con agua. La segunda mitad del agua necesaria tiene por sí misma demasiada capacidad para alterar el resultado esperado. Además, el secuestro de cationes requiere de un tiempo. Por eso, para aguas muy duras conviene llenar todo, siempre con el equipo y el retorno en marcha, agregar el secuestrante, esperar 10 minutos para que actúe, y luego iniciar el llenado secuencial del resto.

Respecto de la secuencia de llenado, más allá de agregarlos con el tanque lleno o a medio llenar, siempre debe agregarse primero a los secuestrantes, luego al resto de los coadyuvantes excepto a los aceites y los productos antideriva, luego los agroquímicos líquidos (primero los solubles, luego los emulsionables y luego los floables), luego los agroquímicos con formulación sólida y finalmente los aceites antievaporantes y los productos antideriva (para el caso en que se usaran aceites y productos antideriva).


PISADO DE LA MÁQUINA
Hay un trade-off entre un rodado algo más ancho (pisa más, pero compacta menos) y viceversa. En un caso, se sacrifica el cultivo en favor del lote y la posibilidad de trabajar muy rápido luego de una lluvia. En el otro, lo contrario. Hay diferentes rodados en el mercado, lo cual es muy bueno. 

Sólo se pisa un 2-3 % del lote si se transita siempre por el mismo lugar en una campaña. Allí se concentran los problemas. Hay allí una eventual interferencia de tierra levantada por las cubiertas, durante el barbecho. Hay allí mayor compactación, más notable si se trabajó con suelo húmedo. Hay allí pisoteo al cultivo. La depresión de rendimiento y el daño al suelo son el costo a pagar si no se prevé recurrir a aviones.

Hay quienes imputan todo ese perjuicio únicamente al tratamiento y resultado de los fungicidas. No parece un criterio correcto, habiendo tránsito controlado, y usándose los fungicidas en soja en combinación con repasos con glifosato y con insecticidas.


DOSIS EFECTIVA
La dosis que importa es aquella que llega al sitio de acción. Si se cometen varios errores simultáneamente, se eleva la probabilidad de subdosificar aún con altos consumos de producto volcado al tanque de la máquina. Esto eleva a su vez la proporción de fracasos y acelera la aparición de resistencia.

Haciendo las cosas bien, controlando los factores clave, es factible usar dosis menores y obtener excelentes resultados, sin influir sobre la aparición de resistencia en malezas, insectos, etc.


QUIENES HAN CONTRIBUIDO
A lo largo de estas 4 entregas podría haber nombrado a varias personas. Sólo mencioné al Lic. Ricardo Martínez Peck porque es quien mejor señala un problema larvado, pero muy grave, el de la compactación causada por la pulverizadora.

Teminando ya, quiero mencionar a 2 personas que han hecho mucho por la generación y difusión de conocimiento en este tema. Son el Sr. Oscar Dichiara (ya fallecido) y el Ing. Agr. Esteban Frola.



Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805




28 marzo 2014

Comentarios sobre la calidad de nuestras pulverizaciones agrícolas (tercera parte)



Buenas prácticas en lo referido a pulverizaciones – Comparación con la calidad actual de los trabajos
(continuación)
PASTILLAS – CAUDALES – TAMAÑOS DE GOTA Y DENSIDAD DE IMPACTOS
En la primera entrega mencioné a 1 de los 2 factores clave del proceso, la máquina pulverizadora. En la segunda hice referencia a algunas cuestiones relacionadas, como por ejemplo los criterios y rutinas iniciales tanto de medición como de registros, todo lo cual nos pone más y más en sintonía con la “cultura” de la agricultura de precisión.

Ahora es el momento de hablar del segundo factor clave, la gota que impacta en el blanco y la pastilla que se utiliza para eso.

Es fundamental lograr un tamaño de gota adecuado a cada caso y al mismo tiempo disminuir la dispersión de esa variable. Hay magnitudes cúbicas a considerar, dado que hablamos de volúmenes. Pensemos el caso en que se buscan gotas de 200 micrones de diámetro. Allí, 1 gota de 400 micrones (el doble de diámetro) equivale a 8 gotas de 200. Hay superposición y pérdida de producto por endoderiva en muchos casos (escurrimiento por la fuerza de gravedad). En situaciones menos graves, pero perjudiciales también, hay menos dosis efectiva de producto llegando a destino.

Existen casos en los que una única gota en una tarjeta sensible tiene el 25 % de todo el producto impactado en la superficie completa de ese dispositivo de medición.

Las pastillas de cono hueco (hollow cone nozzles) logran una muy buena uniformidad de gota, al tamaño deseado; resultan recomendables para herbicidas, insecticidas y fungicidas. Las gotas desarrollan diferentes trayectorias y giran sobre sí mismas. Esto, junto con bajos caudales, principios activos más concentrados y altas velocidades de avance, configura una aplicación que tiende asemejarse a la de un avión. Se logran buenas capacidades de penetración más allá del canopeo y buena concentración por gota, lo que disminuye el umbral mínimo exigible de impactos por unidad de superficie.

Las pastillas de abanico plano de distribución desuniforme son recomendadas para fertilización foliar. Las pastillas que proyectan 1 ó más chorros, para fertilización.

Las pastillas de cono hueco no requieren superposición. Por eso pueden usarse picos a 70 cm entre sí sin necesidad de elevar en exceso el botalón.

Además, en cono hueco es conveniente 70 ó 52,5 cm entre picos. Una distancia menor obligaría al uso de orificios muy chicos, para lograr bajos caudales, con el consiguiente incremento en el riesgo de obstrucciones.

Se puede bajar la presión para evitar derivas, pero sólo cuando sea necesario. De ser necesario, simultáneamente se puede bajar la velocidad para aumentar la dosis y subir el botalón (porque el ángulo del cono deja de ser de 80º, se vuelve más agudo y se requiere más altura para evitar bandas sin tratamiento).

Los caudales de 35-40 lt/ha son los adecuados con velocidades de avance de 35 km/hora y pastillas a 70 cm. Funcionan muy bien en herbicidas, insecticidas, fungicidas y tratamientos combinados.


PRESIONES DE TRABAJO – VELOCIDAD DEL VIENTO – HORARIOS DE TRABAJO
La mayoría de los trabajos deben hacerse con 2 a 3 bares de presión. Con una presión de 2 bares se logra una gota de 300 micrones aproximadamente, apta para herbicidas de contacto y sistémicos y bordes o cercanías a cultivos o áreas sensibles. Con 3 bares se logra bajar la gota a 200 micrones, razonable para insecticidas y fungicidas. Puede pasarse a 0,7-1 bar con una gota de 400, cuando ciertas borduras lo aconsejen.

Si se observa la planilla de la entrega anterior, se pueden verificar las ventajas de trabajar temprano por la mañana, luego del amanecer. La humedad del aire siempre supera el 50 %. Un día de calor, como el 15/12/2009, con 32º C en el campo a las 7.30 hs, tenía 82 % de humedad. Trabajando a esos horarios, o más tarde por la mañana cuando hubo heladas, en buena parte del país los vientos tienen velocidades óptimas (4 a 10 km/h). Rara vez se toman medidas por el viento (sólo al superar 18 km/h), y la medida más lógica es suspender el trabajo. Sólo se toman medidas por cercanías, bordes, etc.


(Continuará)
Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

Comentarios sobre la calidad de nuestras pulverizaciones agrícolas (segunda parte)



Algunas buenas prácticas
¿DONDE COMIENZA LA AGRICULTURA DE PRECISIÓN?
Es imprescindible medir cada lote, restando desmejoras, con precisión de 0,1 ha para lotes menores a 35 ó 40 ha y con precisión de 0,5 a 1 hectárea para lotes más grandes. En este caso, 10 coordenadas de Gps en lugar de 3, dan el resultado esperado, mucho más preciso.

Es imprescindible el uso de equipos portátiles que midan viento, temperatura y humedad relativa del aire al momento de iniciar cada jornada de trabajo con la pulverizadora. Es muy conveniente su registro en planillas, como esta:





Cuestiones relacionadas
EL COSTO CAUSADO POR LA PRESENCIA DE MALEZAS RESISTENTES – RELACIÓN CON COBERTURAS DE SEGUROS
Adelanto lo global de mi opinión sobre el tema de la presencia de malezas resistentes diciendo que es sin duda un problema muy serio en sí mismo, pero al mismo tiempo un síntoma de mayores desequilibrios, si lo que se analiza es el sistema completo (sobre todo en un horizonte de unos 10-20 años hacia adelante).

Digo adelanto mi opinión, porque es un tema al que le daré tratamiento próximamente.

Sí quiero enfocarme aquí en su costo, porque entiendo que es pertinente al tema principal (la calidad de las pulverizaciones) y porque no veo un análisis adecuado del asunto, por el momento.

En EE.UU. el daño por malezas resistentes es de unos US$ 2.000 M, anualmente. Pero ellos producen 400-450 M toneladas, y los seguros agrícolas (subsidiados y cuasi universales) cubren adversidades biológicas, a diferencia de nuestro caso, donde sólo cubren adversidades abióticas y no están subsidiados ni generalizados (*).

De modo que los US$ 1.000 M anuales de daño en nuestro país (estimados preliminarmente), son al menos el doble, proporcionalmente hablando en comparación con EE.UU.

Además, el problema en EE.UU. es muy serio (por ejemplo, tienen 35 M ha con Amaranthus quitensis, incluso con resistencia múltiple) pero relativamente estable. En nuestro caso, con 1 ó 2 campañas más sin medidas preventivas (control en las cosechadoras, máxima calidad de pulverización en su sentido más amplio), el problema seguramente pasará de las actuales 8-10 M a 15 millones de hectáreas (más de la mitad del área agrícola nacional).

(*) Durante el año 2012 el sistema de seguro agrícola le costó al Tesoro federal norteamericano US$ 14.000 M. Se produjeron aproximadamente 430 M tn de trigo + soja + maíz y demas granos forrajeros. Es decir, US$ 32,5 / tn. En nuestro caso eso significaría US$ 1.600-2.600 M para años malos, impagable para nuestra situación.



Continuará, con las entregas 3ra y 4ta, con lo más específico del tema.
Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805