05 agosto 2015

Escribí esto sobre el hambre hace 13 años




Escribí esto sobre el hambre y la desnutrición en enero de 2002, entre el inicio del corralito, el 3 de diciembre de 2001, y el inicio del corralón, el 2 de febrero de 2002.

Cuando nombro al Grupo Sophia y sus iniciativas equivocadas, estoy refiriéndome a Horacio Rodríguez Larreta y lo que luego fue El hambre más urgente, una iniciativa de muy mala calidad.

Cuando hablo de la representante del Banco Mundial, me refiero a Myrna Alexander, sobre la que volveré en un próximo escrito.

Hay también una referencia al Indec de entonces, que sobreestimaba ciertos costos, a diferencia del Indec actual.

Las referencias a la soja se deben al disparatado plan de Chiche Duhalde y Chichí Doga (Chiche y Chichí).

Citándome, Adrián Paenza (a quien conozco desde hace casi 30 años) leyó los datos principales en tv abierta un domingo de ese verano tan duro. Era la época en que, aún con limitaciones, los problemas se podían analizar, sin fanatismos.

El Economista publicó mi trabajo completo en septiembre de 2002.

En un próximo escrito, mis reflexiones y comentarios. Lo que sigue, textual el escrito de entonces.


 
EL HAMBRE EN LA ARGENTINA – SOLUCIONES
ALGUNOS DATOS IMPORTANTES
·         si tomamos datos del año pasado, cuando ya la pobreza y la indigencia eran muy significativas, consumíamos más de 200 litros de lácteos / persona / año (BRASIL 110; AMÉRICA LATINA 90; CHINA 7). La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que 150-160 son un valor satisfactorio (los casi 210 litros son un promedio, lamentablemente hay muchos chicos en la Argentina que no toman leche). Asimismo, consumíamos más de 65 Kg. de carne bovina -segundos en el mundo, después de URUGUAY-; más de 20 litros de aceite y bastante más de 50 Kg. de harina.

·         siendo productores, consumimos menos de 6 Kg. de arroz / persona / año (BRASIL + de 45; CHINA + de 90). El gasto en arroz no alcanza al 3 % del total de la canasta de alimentos y bebidas.

·         siendo uno de los pocos productores en el mundo, consumimos menos de 0,5 Kg. de poroto negro (BRASIL y MÉJICO + de 15). Asimismo, nuestro consumo de legumbres en general es mucho más bajo que el de la mayoría de los países con desarrollo intermedio.

·         gastamos más dinero en chocolates y chicles que en arroz.

·         aunque declinante, tenemos un nivel educativo que aún es aceptable.

·         aún con problemas importantes, la vivienda y la salud así como los servicios esenciales son significativamente superiores a los de los países más pobres del planeta.

·         un 15-20 % de nuestra población sufre graves problemas para obtener agua segura.




PRODUCCIÓN DE ARROZ EN NUESTRO PAÍS
En los últimos 3 ó 4 años de convertibilidad, los arroceros atravesaron una situación de total colapso. Las relaciones insumo-producto empeoraron 4-6 veces, y aún más. Sobre el final de la convertibilidad se necesitaba 4 veces más arroz que una década atrás para comprar un insumo básico como es el gasoil. Para inicios de la campaña 2001-2002 se necesitaban 500 kilos de arroz para comprar 100 litros de gasoil. Hoy se está produciendo menos de la mitad del volumen de hace 4-5 años.

Con el nuevo escenario de devaluación, retenciones y aumentos de insumos; la relación mejoró algo, aunque continúa muy lejos de la relación histórica.


LA FAMOSA CUENTA DEL ARROZ
Los argentinos consumimos tan sólo unos 6 Kg. de arroz por persona y por año, como ya se dijo. Solucionando los problemas de rentabilidad, lo cual es posible quitando presión impositiva al gasoil con destino a bombeo de riego en arroceras, -entre otras medidas no menos importantes- se podría y se debería duplicar el volumen producido. Esto permitiría que la franja más vulnerable de nuestra población pueda consumir unos 35-50 Kg. de arroz por persona y por año -según la cantidad de personas beneficiadas; 35 Kg. si son 14 millones de personas y 50 Kg. si son 10 millones-. ¿El costo? Sólo u$s 60 millones para el sector primario y otra cifra similar para la industria y los costos de distribución. Tan solo u$s 120 millones. Esta simple cuenta confirma la abundancia de posibilidades de nuestro querido país -y la incompetencia de nuestros dirigentes-


En nuestro país, mejorar la calidad de la ingesta de los 10 millones más pobres, y además elevarla a 2700 calorías (*) no sólo es un acto de estricta justicia sino que además seguramente elevará el ingreso y la generación de riqueza genuina. Se puede estimar un costo anual de $ 800-1.000 millones -$ pesos; no dólares- vale decir $ 80-100 / persona / año.

[(*) de ese total de 10 millones unos 5-6 millones son indigentes. Los otros están mal nutridos, pero con un exceso de calorías, superando las 2700 calorías que se recomiendan, por exceso de consumos de derivados de la harina de trigo. La ARGENTINA es un país con muchos desnutridos obesos. --------------------------------------------------------------------------]




ÚLTIMAS CONSIDERACIONES DE DIAGNÓSTICO
No pueden dejar de mencionarse los datos de la última encuesta del INDEC. Es absurdo suponer que se necesitan $ 86 / persona / mes para alimentarse; cuando en el interior del país son necesarias cifras mucho menores. De hecho, con ese dinero se pueden comprar 100 Kg. de arroz y cubrir un tercio o más de las necesidades alimentarias de todo un año de adultos y ancianos sanos, así como de adolescentes no deportistas. Es urgente revisar los criterios que emplea el Instituto, dado que la sobrevaloración de un problema no contribuye a su solución. En línea con esta crítica se ubican los comentarios de la representante del BANCO MUNDIAL en el país.

Existen otras ideas que no son prioritarias o directamente equivocadas. Es el caso por ejemplo del Grupo Sophia y de la Fundación Creer y Crecer; quienes propugnan un programa con la construcción de costosísimos "centros de atención". Es evidente que no es la prioridad para un país que cuenta con 23.000 comedores escolares, más de 1.200 comedores de ONG's y un número no determinado pero importante de comedores privados, a los que se le pueden agregar las 700 cocinas de campaña del Ejército a las que alude con frecuencia Ricardo López Murphy.




LO QUE SE DEBE HACER
Debemos enfocarnos en mejorar el acceso de agua potable del 18-20 % de la población que sufre estos problemas y en brindarles rápida y eficaz instrucción, antes que en construcciones e inversiones en infraestructura centralizadas.

Lo que sigue son consideraciones sobre lo que debería hacerse en nuestro país, en función de las urgentes necesidades de nuestra población más pobre, generando además riqueza genuina para distintas producciones agropecuarias.

1.      Respetando la pirámide nutricional, debemos duplicar el consumo de arroz; expresado esto como promedio nacional. En la franja más pobre, por ej. 10 millones de personas, esto supone elevar varias veces el consumo, llevándolo a 50 Kg. por ejemplo. Ese sector debe disminuir su consumo de harinas y derivados. Este elevado consumo es el que explica que nuestra población pobre es mal nutrida y obesa simultáneamente.

2.      Distribuir anualmente el equivalente a 500-750 millones de litros de leche líquida, en la forma de leche en polvo. Esto supone hacer una distribución de unas 75-100 mil toneladas de leche en polvo, cada año. Costo? A 1.300 dólares por tonelada, son tan sólo unos u$s 100 millones -cifra similar a la anterior del arroz-. Este monto de leche comprada por el Estado cambiaría muchísmo la ecuación oferta – demanda de lácteos.

3.      Distribuir poroto negro y otras legumbres, que hoy enfrentan problemas de mercados, de cupos, y de aranceles. Elevar nuestro bajísimo consumo de legumbres, llevándolo a al menos unos 8-10 kilos.

4.      Distribuir algo de dinero extra, por la vía del uso de tarjetas magnéticas tal como se hace en BRASIL y como aquí lo propugna muy inteligentemente la recientemente creada AEA. Con esto se pueden comprar los lácteos perecederos y carne.

5.      Después de haber hecho todo lo anterior, incorporar la soja, tanto el poroto como los productos elaborados; o hacerlo como disparador hasta ajustar todo lo anterior.

No olvidar que la soja tiene un área sembrada de unos 10 millones de hectáreas. No sufre serios problemas de mercados, si bien los tiene. El arroz, en cambio, ocupa sólo 160 mil, es decir el 1,6 % del área de soja. Con la política aquí descripta se logra un magnífico impacto regional, se regresa al área sembrada con arroz de 1997/1998 y se resuelve el alimento base -no puede haber una alimentación en base a soja, sí en base a arroz-.

Al comprar el Estado esos 500-750 millones de litros de leche no sólo resolvemos nutricionalmente las demandas de nuestra masa carenciada, sino que damos un gran paso para resolver el problema de los excedentes lácteos.

Finalmente, con el aporte de legumbres, resolvemos los serios problemas del poroto negro del NOA y brindamos un excelente aporte proteico.


Las soluciones existen. Dadas las enormes potencialidades de nuestro país, las estrategias alimentarias inteligentes resuelven 2 problemas en simultáneo.

Respecto de los métodos de distribución, lo que se debe hacer es distribuir dinero con una tarjeta del tipo "Bolsa Escola" del Gobierno Federal de Brasil. Esto en base a un depurado e inteligente padrón que deberá hacerse en tiempo récord, aprovechando nuestros recursos en IT -information technology-, los voluntariados y la información que pueda extraerse del último censo.

Con todo esto lograremos muy rápidamente elevar la ingesta actual, que se ubicaría en 2.300 calorías por persona y por día, y elevarla a los valores recomendados, 2.700. Lo mismo lograremos hacer con la ingesta de proteínas, increíblemente deficitaria en la ARGENTINA de hoy.

14 julio 2015

Mis recomendaciones técnico-económicas y financieras para las próximas 5 campañas agrícolas



Mis recomendaciones técnico-económicas y financieras para las próximas 5 campañas agrícolas
Lo que sigue son mis recomendaciones o prescripciones en sentido amplio, dirigidas a la empresa agropecuaria que practica agricultura en nuestro país. No son propuestas de política agropecuaria, de lo que debería ser, hacerse o cambiarse para mejorar el bien común.

Intentan ser de aplicación universal, sin importar el tamaño de la empresa, su ubicación, su complejidad, ni el carácter monoactivo o mixto (con ganadería, cerdos o tambo). Tampoco distingue a empresas con tierra propia de otras con tierra alquilada, o combinaciones de ambos casos.

Son las recomendaciones principales. Hay otras, que no están incorporadas aquí, no porque sean menos importantes, sino porque requieren que este primer grupo esté aplicándose. Existen, por supuesto, recomendaciones adicionales, específicas para cada caso.

Son sólo mis recomendaciones. No presento aquí un detalle de la fundamentación, que requeriría un escrito mucho más extenso.

Son prescripciones prácticas, aplicables, para comenzar a analizar aquí y ahora. Es probable que en algún caso esté sugiriendo medidas diferentes o novedosas respecto de la práctica actual.


Breve prospectiva
La prospectiva es necesaria para establecer el entorno en que realizo estas recomendaciones. Recordando que es un resumen y que el horizonte temporal es de 5 años vista, conviene hacer los siguientes señalamientos.

Respecto del mundo, tal como lo señala Nouriel Roubini, los países centrales continuarán tratando la crisis sólo con medidas monetarias. Esto retardará el fin de la misma o incluso generará agravamientos (en las encuestas del CFA Institute, 2 de cada 3 expertos ven probable o muy probable el surgimiento de una nueva crisis).

El mundo seguirá con ofertas abundantes y demandas débiles (varios productos del agro son la excepción).

El aumento de las tasas fortalecerá aún más al dólar (como afirma Germán Fermo, el fortalecimiento se inició en noviembre de 2011, cuando iniciaron su depreciación el dólar canadiense y el dólar australiano, buenos predictores en materia agropecuaria y minera).

Los precios de los granos seguirán volátiles, pero recuperándose o incluso mejorando (el actual índice FAO está cercano a los 200 puntos). Lo mismo con la leche. Las carnes mantendrán los muy buenos precios actuales. Todos los commodities agropecuarios seguirán comportándose en cuanto a precios y a volúmenes con su dinámica propia, despegada en buena medida de la de los metales y los commodities energéticos.

Respecto de nuestro país, mejoraría la política comercial, con menores trabas a la importación y a la exportación (en parte por los fallos de la OMC). Habrá menores incentivos a subfacturar exportaciones y a sobrefacturar importaciones (menores alícuotas por derechos de exportación, brechas entre tipos de cambio comercial y financiero también menores).

Habrá alguna leve mejora en el clima de inversión, sin que la IBIF supere los 22 puntos del producto, si se miden adecuadamente ambos, inversión bruta interna fija y PBI.

La tierra recuperará su valor de mercado correcto, de manera paulatina a lo largo de los próximos años.

La inflación anual se ubicará en un rango de 8 a 15 % en cada uno de los próximos 5 años. Se mantendría la prohibición de ajustar balances por inflación y todo o casi todo el esquema impositivo actual, excepto las retenciones que sí bajarán.

Continuarán vigentes los cambios de fondo establecidos por la actual administración (nueva Carta orgánica del BCRA, nueva Ley para el Mercado de capitales, nuevo Código Civil y Comercial de inminente puesta en vigencia). Pero también continuará e incluso se profundizará el lento proceso de judicialización de varios aspectos relacionados con estas leyes (las nuevas atribuciones de la CNV, por caso).

Continuarán muy altas las tasas de base, las que pagan el Tesoro nacional e YPF.


Recomendaciones de índole técnico-económica
Se trata de un análisis a 5 años vista. Por ende, quedan fuera las inversiones cuyo repago supere ese horizonte temporal (compras de campos básicamente, sobre todo si se refieren a una fracción proporcionalmente significativa para el giro actual de la empresa).

La principalísima recomendación consiste en estar permanentemente enfocados en bajar el costo total por unidad producida. No sólo considerar los costos variables.

Crecer hacia atrás y hacia adelante del estricto desarrollo de los cultivos. Hacia atrás, realizando las labores con maquinaria propia o de control exclusivo propio (recibida en leasing, a incorporar luego ejerciendo la opción europea de compra). Hacia adelante, transformando siempre grano en carne. Cuando el grano es caro, vendiéndolo para comprar hacienda. Cuando es barato, como ahora, consumiéndolo tranqueras adentro.

Olvidarse del margen bruto de un cultivo. Lo que cuenta es el margen neto de todo un año, de todo lo que ocurra tranqueras adentro; más la ponderación de ese resultado versus los riesgos asumidos.


Recomendaciones de índole financiera referidas al largo plazo
Decisiones de inversión. Utilizar los preceptos universales de las finanzas corporativas, es decir, ponderar adecuadamente el valor del dinero a lo largo del tiempo y la relación renta – riesgo (abrevar, para la gran mayoría por primera vez, en los preceptos fundacionales de las finanzas modernas, nacidos en 1952 con Harry Markowitz).

Usar el criterio del Valor presente neto y hacer simulación de Monte Carlo. Modelar bien, asignando a las variables su carácter normal, triangular, lognormal, etc. Hacer truncamientos al modelar, si fuera pertinente. Reconocer los errores graves de las diferentes versiones de Excel.

Recordar que a lo largo de los últimos 12 años, la agricultura en campo ajeno, hecha con maquinaria contratada, nunca logró rentas acordes al riesgo asumido. Analizar todas las posibilidades para retribuir a la tierra de terceros, siempre con contratos plurianuales.

Invertir mucho. Invertir bien. Descartar de plano inversiones que no apunten directamente a la productividad del recurso tierra (para el caso de empresas que son propietarios de campos) o del resto de los recursos (para los que mayoritariamente alquilan).

Olvidar agregados de valor de dudosa renta, como por ejemplo producir biogas o bioelectricidad (salvo que completen un círculo muy bien diseñado). Certificar procesos sólo si impacta en la productividad y los resultados.

Decisiones de financiamiento de más de un año. Usar deuda, incluso hipotecaria, y por sobre todo leasing, único mecanismo de amortización acelerada, imprescindible para casos como el nuestro en que no hay ajuste por inflación. Mantener una adecuada relación equity – deuda, apelando a todos los mecanismos conocidos.

Política de dividendos. Adecuarla a la actual coyuntura. Para utilidades reales (no impositivas) de nivel 100, cabría esperar 40 destinados al pago del impuesto a las ganancias (la tasa nominal es 35, pero no está permitido el ajuste por inflación). Luego, destinar 45 a inversiones y dejar 15 (un sexto aproximadamente) para dividendos, los que luego del impuesto de 10 puntos se convertirían en 13,5 por cada 100 de utilidad real antes de impuestos.

De ser necesario, aumentar la escala y/o recurrir a la intensificación para diluir costos fijos. De este modo, los 13,5 puntos provendrán de una torta de mayor tamaño (no modificar las proporciones).

No usar relaciones insumo – producto como mecanismo aislado ni fijar dosis de fertilizantes teniendo en cuenta sólo los costos directos.

Los costos fijos son siempre un problema serio cuando hay alta presión impositiva, tipo de cambio atrasado, precios en baja y retiros exagerados (es un error decidir en base a relaciones insumo – producto históricas).

Gobierno de la empresa. Si los cambios a efectuar fuesen profundos (o se percibieran así), es el momento de revisar también las normas de gobierno corporativo (relación entre dueños y gerentes, entre accionistas mayoritarios y minoritarios, cláusulas de uso frecuente que podrían incorporarse, etc.).

Manejo de cartera. Transformar siempre grano en carne, tal como ya se señaló, dado que es la forma más simple, eficaz y eficiente de practicar portfolio management.


Recomendaciones de índole financiera referidas al corto plazo
Usar siempre la ecuación de arbitraje de Fisher, bien descripta por ejemplo en Brealy, Myers & Allen (también por Domingo Messuti), para relacionar correctamente tasas nominales con posibles tasas reales. No olvidar la inclusión del escudo fiscal. Si la financiación completa un monto necesario, operando como un gatillo que optimiza al sistema completo, considerar aceptable a tasas nominales incluso algo más altas.

Transformar correctamente tasas nominales y CFTN en tasas reales, efectivas y completas.

No destinar fondos a seguros climáticos. Usarlos para pagar intereses.

Jamás vender opciones. Preferentemente usar pocos futuros y sí muchos forwards, contra los cuales obtener ventajas. Preferentemente no comprar calls. Es mejor comprar puts cuyo vencimiento ocurra casi al mismo tiempo que la cosecha. Recordar que se trata de opciones americanas que se pueden ejercer en cualquier momento a lo largo de su vida. Son, por ende, un caso prácticamente único de mercado derivado que puede servir para financiarse, como ocurrió este año.

Intentar que buena parte del efectivo esté remunerado.

Arbitrarse sin errores cuando se utiliza el mercado de futuros de divisas, dado que se trata de activos de inversión, no de consumo, que por ende tienen cargada una tasa de interés implícita.

Acortar el ciclo del dinero (cash to cash cycle), vendiendo más rápido pero sobre todo incrementando el número de actividades, con agricultura en invierno y ganadería que permita que todo o buena parte de los granos forrajeros salgan caminando del campo.




Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805

21 junio 2015

No hemos recibido ningún premio de la FAO – ¿Cumplimos las metas? (2ª y última parte)




Retomo el tema, recapitulando la 1ª parte donde creo haber establecido con claridad que:

-          la Meta 1C de los ODM y la meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) no tuvieron un diseño apropiado, porque se enfocaron en objetivos relacionados con el historial de cada país, renunciando a la idea del progreso internacional y mancomunado;

-       los únicos países latinoamericanos “premiados” este año (inicialmente se entregaban discretos diplomas) fueron Bolivia, Costa Rica y República Dominicana por la meta 1C de los ODM y sólo y nuevamente República Dominicana por la meta de la CMA; y

-          las estadísticas de la FAO sobre nuestro país son de mala calidad e incluso inconsistentes entre sí, pese a lo cual muestran situaciones graves, tales como

o        400.000 menores de 5 años aquejados de retrasos en el crecimiento, y
o        50.000 de ellos, emaciados, es decir exageradamente delgados.


Avanzo ahora en desentrañar un poco más toda la confusión generada sobre la FAO y nuestro país.

Al momento de establecer las metas (año 2000), la FAO excluyó a los países desarrollados y se enfocó sólo en los países con desarrollo intermedio (nuestro caso) y los países subdesarrollados.

Por eso, no se entregaron diplomas o premios a Japón, Alemania, EE.UU., Suiza, etc. aún habiendo necesidades alimentarias insatisfechas en esos países. Tampoco se exigió el cumplimiento a aquellos países cuya indigencia ya se encontraba muy cerca o por debajo del 5 % de su población, para el trienio 1990-1992 (se asumió que éste era nuestro caso). No obstante, estos países no completamente desarrollados sí son monitoreados, para evaluar sus progresos, más allá de las metas exigidas a los otros.

Por otro lado, en Latinoamérica sólo nuestro país y Barbados no suministraron estadísticas confiables en el año 2000, referidas al trienio de base.

Otros países, aún estando en el grupo al que no se les exigían las metas, están cerca de lograrlas, superándose a sí mismos. Son los casos de Turquía y Sudáfrica.

La lista oficial de países latinoamericanos que han logrado ambas metas (pág. 15 de El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo en 2015, de la FAO) es: Brasil, Chile, Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, R. Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Santo Tomé y Príncipe, Uruguay y Venezuela. Son 11 países, de los 35, a los que se deben agregar los 2 ya nombrados que no tenían la obligación, Barbados y la Argentina.

Se puede argumentar que matemáticamente no es posible que la FAO diga que Latinoamérica haya alcanzado la meta 1C y se aproxime a alcanzar la de la CMA, cuando sólo 11 + 2 países están en valores razonables. La respuesta breve consiste en decir que Méjico logró la 1C y eso ya alcanza para el cálculo global.

Volviendo al comienzo. No hemos recibido ningún premio. ¿Cumplimos las metas? NO, NOS LAS CUMPLIMOS, lamentablemente.


Fin del asunto.

Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805


14 junio 2015

No hemos recibido ningún premio de la FAO – ¿Cumplimos las metas?



NO HEMOS RECIBIDO NINGÚN PREMIO DE LA FAO – ¿CUMPLIMOS LAS METAS?
El diseño y el funcionamiento de la FAO dejan mucho que desear, al igual que el de toda la ONU. Un claro ejemplo es el bochornoso y anticientífico informe de 2006, La larga sombra del ganado.

Los llamados Objetivos del Milenio (ODM) son otro ejemplo. La Meta 1C de los ODM estuvo mal diseñada. Hubiese sido más lógico buscar un único valor objetivo, ayudando más a quienes más lo necesitaban. Sin embargo, se exigió que antes de 2015 cada país disminuya a la mitad su proporción promedio de habitantes “con hambre” del trienio 1990-1992 (con hambre o desnutridos, subnutridos, o indigentes como los llamamos acá).

Hay también una meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA), referida a valores absolutos, no a proporciones. Consiste en bajar a la mitad la cantidad de personas subnutridas.

Según los confusos informes y planillas estadísticas de la FAO, Sudamérica como un todo ha cumplido ambas metas, la 1C de los ODM y la meta de la CMA; en tanto Latinoamérica como un todo (incluyendo al Caribe) ha cumplido la primera y se encamina a lograr la segunda.

Respecto de la actividad de la FAO de este mes, debe decirse que en un sentido estricto, los únicos premiados fueron una Comisión de la Unión Africana, la National Geographic y un Ministro de Tailandia.

Los países que logran metas reciben diplomas, últimamente llamados premios. Los países premiados este año por la meta 1C de los ODM fueron Angola, Bolivia, China, Costa Rica, República Dominicana, Gabón, Laos, Malí, Mozambique, Myanmar, Nepal, Islas Salomón, Suriname y Uzbekistán. Y por la meta de la CMA, Angola, China, República Dominicana, Gabón y Myanmar.

¿Qué dicen las estadísticas de la FAO sobre nuestro país?
-          Acceso a fuentes de agua de calidad: 98,7 % de la población en 2012. Absurdo.
-          Acceso a servicios sanitarios de calidad: 97,2 % de la población en 2012. Absurdo.
-          Indigencia en el trienio 2005-2007: 5,0 %. Podría ser razonable.
-          % de niños menores de 5 años aquejados de retrasos en el crecimiento: 16,9 % (1996) y 8,2 % (2005). Podría ser inconsistente con lo anterior.
-          % de niños emaciados (exageradamente delgados): 4,2 % (1996) y 1,2 % (2005).
-          Prevalencia de anemia en menores de 5 años: 33,5 % (1990) y 20,5 % (2011).
-          Prevalencia de carencia de Vit A en toda la población: 5,1 % (1998) y 14,3 % (2005).
-          Prevalencia de anemia entre las mujeres embarazadas: 36,7 % (1990) y 28,2 % (2011).
-          Inflación del último trienio: menor de 10 % anual. Absurdo.

Como se ve, hay muy mala calidad en la información, con muchos datos exageradamente positivos, como los accesos a fuentes de agua y servicios de salud y el índice de inflación y otros dudosos.

Continuará.

Ing. Agr. Luis Villa
@LuisVilla2805